27 marzo, 2017
Reporteros de Tlaxcala, demandaron justicia a las autoridades de federales y de otros estados de la República Mexicana, por el reciente asesinato de tres periodistas, por lo que también marcharon en la capital, donde se plantaron frente a la sede de los poderes Ejecutivo y Legislativo, y encabezaron un acto de cámaras fotográficas y grabadoras caídas.
Los trabajadores de varios medios de comunicación se concentraron frente a la sede del Congreso del Estado, donde montaron una guardia por los tres comunicadores asesinados, el último de ellos, Miroslava Breach Velducea, quien laboraba en Chihuahua como corresponsal del diario La Jornada y cómo colaboradora de El Heraldo de dicho estado fronterizo.
Encabezados por el reportero Pablo Morales, los comunicadores prosiguieron hasta el zócalo capitalino, donde a su paso gritaron: ¡Ni un periodista más!… Lo anterior, en clara alusión, a los hechos ocurridos en días pasados, y donde hasta el momento el gobierno de Chihuahua y el federal, no han hecho nada al respecto.
El diminuto grupo de reporteros de los más de 300 empleados de medios de comunicación, salió a protestar en Tlaxcala, donde quedó evidenciado el divisionismo que existe en un gremio, pues hubo el desinterés por este y otros casos de crímenes y amenazas contra la prensa Local y nacional.
Algunos integrantes de la Unión de Periodistas del Estado de Tlaxcala (UPET), pugnaron porque su dirigente Antonio Guarneros Flores, convocara a una protesta, empero, lo terminaron por criticar dado nulo trabajo que ha realizado a varios meses de haber asumido la presidencia, donde algunos ya han solicitado su destitución.
Cerca de las 12:00 horas, los manifestantes llegaron frente a Palacio de Gobierno, donde montaron una guardia con cámaras fotográficas y grabadoras caídas; además, de que le exigieron al gobierno de Enrique Peña Nieto, garantías en cuanto a libertad de prensa y libertad de expresión se refiere.
Finalmente, los comunicadores llamaron al resto del gremio a que se sumaran a dichos actos de protesta, empero, algunos de ellos consideraron que no hubo claridad y contundencia en el acto a exigir, por lo que prefirieron mantenerse al margen y solo dar cuenta de los hechos.
JC