19 febrero, 2017
El pasado viernes, José Luis Angelino al cortar cuatro orejas se convirtió en indiscutible triunfador de la corrida nocturna celebrada en la capital de Tlaxcala, en la que reapareció formalmente Rafael Ortega, que se llevó tres apéndices, y Pablo Hermoso de Mendoza una oreja,
Angelin0 parte de la dinastía de “El Pulques”que se encuentra en plena madurez, impuso con su tauromaquia de poder con hambre de triunfo en cuanta plaza actúa y la noche de este viernes no fue la excepción, en una plaza que lució un lleno total en los tendidos.
Criticable resulta, la benevolencia de las autoridades municipales, pues sus representantes permitieron el acceso al mismo con pases con la palabra “Callejon”, a cuanto “amigo” quisieron, faltando al reglamento taurino y a una plaza de primera categoría, con gran historia como es la “tacita de plata”.
Y más la agresión solapada por la auroridad, por parte de la empresa “Espectáculos Santa Julia”, que impuso su logo en los burladeros, en un claro atentado a la plaza, con muchos años de hisroria y abolengo.
Situación en la que la delegación del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) tendrá que intervenir y valorar, para aplicar la sanción correspondiente, para que no se repita esta penosa situación que no se había presentado en el pasado reciente, en este coso tlaxcalteca.
Ya en la parte taurina, desde su primero, un cárdeno de Piedras Negras, al que decidido recibió a portagayola, Pepe Angelino, banderilleó con lucimiento poniendo el público a su favor y con la muleta, confeccionó buenas series para cortar dos orejas.
Variado estuvo en el recibimiento al sexto con el que cerró plaza que tuvo calidad aunque poca fuerza y fue menos castigado, el torero nuevamente dejó ver sus deseos de agradar sin que decayera su ánimo sacando mayor partido del que se suponía, y como lo mató de otra buena estocada y también recibió dos apéndices.
Un orondo Rafael Ortega, se mostró acartonado y poco acoplado al lancear, siendo breve el castigo en su primero, tras la insistencia del público el diestro llamado el “señor de los tres tercios” cubrió el segundo tercio con acierto, pero no más.
Apurado de facultades llegó el animal teniendo algo más de recorrido por el lado derecho; medio espadazo trasero hizo doblar y sin que hubiera petición le entregaron una oreja que arrojó al tendido tras los pitos.
Mejoró su desempeño de capa con el quinto de brío escaso, en banderillas hubo de todo y el trasteo fue para el graderío abusando de los desplantes y ahogamiento del burel; lo peor fue que le concedieron dos orejas después de un bajonazo.
El rejoneador navarro enfrentó en principio a uno de Fernando de La Mora de poca codicia, lo enceló bien con la bandera de castigo, logrando quiebres que gustan mucho al igual que el toreo de costado con cercanía, regular fue la colocación de las banderillas para que dejara después medio rejón trasero. Le entregaron un apéndice de poco peso.
Al cuarto le realizó desplantes lucidos toreando bien a caballo como acostumbra, agregando evoluciones en corto terreno tras colocar banderillas, casi a toro parado falló con el rejón de muerte en dos ocasiones, terminando su labor con un tercero intento mal colocado pero mortal que mereció el silencio y comentarios agrios del respetable, que se desquitó con un benevolente y parcial juez.
* Información SERGIO ESPINOZA