08 noviembre, 2016
A 51 días de que el gobernador del estado, Mariano González Zarur, negó que se vaya a incorporar al gabinete de Enrique Peña Nieto, pues argumentó que ha dejado de atender cosas personales, y más aún debo abrirle el paso a nuevas generaciones, por lo que “mi trayectoria terminará cuando cumpla 42 años en la política”.
Del mismo modo, aseveró que Tlaxcala ya está de pie y va a despuntar, producto del trabajo de coordinación, comunicación y solidaridad con la gente; uno de los principales objetivos de su administración ha sido trabajar con los diferentes órdenes de gobierno y de esta forma beneficiar a los sectores más vulnerables para elevar su calidad de vida.
En un evento público, indicó que en lo correspondiente al “Programa de Empleo Temporal”, de 2011 a la fecha más de 24 mil tlaxcaltecas han participado en proyectos de mejora a la comunidad, trabajo por el que reciben una remuneración económica.
En tanto, la delegada estatal de la Sedesol, Mariana González, reiteró que para el presidente de México, Enrique Peña Nieto, los programas de inclusión social son una prioridad, de tal forma que el trabajo en equipo con la administración estatal hizo posible que en Tlaxcala se disminuyera casi 30 por ciento la pobreza extrema, lo que significa que hoy más tlaxcaltecas viven en condiciones más dignas.
Entrevistado más tarde, argumentó que no hay interés alguno en buscar algún cargo dentro de la administración federal, pues argumentó que dedicará tiempo a su persona, y que Tlaxcala está de pie. A la vista de todos está qué hay una mejor infraestructura y mejores condiciones de vida para todos, especialmente, para los más necesitados.
Con respecto a la salida de Guadalupe Sánchez Santiago del PRI, para unirse al PAN y con ello, ser diputada local, externó que “no significa nada, y lo mejor de todo es que ganamos la elección del pasado cinco de junio”.
Por otra parte, en cuanto a la jornada electoral que se vivió este martes en Estados Unidos, González Zarur aseguró que poco importa el resultado de la voluntad de los norteamericanos, debido a que la relación que mantiene México con el presidente en turno no afecta en gran medida a la situación económica, de negocios u desarrollo.