Elecciones pacíficas, sin el garrote

El gobernador del estado, Mariano González Zarur, se comprometió frente al secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, a que la elecciones venideras se desarrollen en un clima de tranquilidad, con el objeto de que la violencia quede desechada.

Sin embargo, hay que recordar que toda elección local, emanan los apasionamientos lo que conlleva a entender que la autoridad estatal y local, deberán ser más cautelosos en la forma de actuar pues en las elecciones de 2013, por lo menos hubo violencia en al menos ocho municipios del estado, donde la población quedó inconforme con los resultados de electorales.

Por ello, es necesario que las instituciones tomen en cuenta que no será una elección fácil, ya que el recuerdo del «voto por voto, casilla por casilla» siempre deja apasionamientos que pueden ser riesgosos para una democracia endeble, nebulosa y desnutrida como es la tlaxcalteca.

Ya son casi dos semanas en las que los candidatos a la gubernatura no han abordado temas coyunturales en el ámbito nacional y estatal, y se han dedicado más a cuidar su imagen en los medios de comunicación para salir en las selfies y otros de que plano se desconoce si están haciendo campaña proselitista.

En medio de claroscuros, el gobernador del estado, deberá ser cauteloso en la forma en que manejara el aspecto de la vigilancia, prueba de ello, es que hay indicios de que en el municipio de Calpulalpan se utilizan a los policías locales para supuestamente espiar a políticos.

De comprobarse lo anterior representaría un claro desvío de recursos económicos por parte del alcalde Vicente Hernández Roldán; el manejo de la seguridad es bastante delicado al grado tal que hay versiones que señalan que los elementos policiacos son supuestamente presionados para votar a favor de determinado candidato.

En términos generales, ¿González Zarur ya habrá entendido de que no debe gobernar con el garrote en la mano?… Una decisión mal tomada durante el proceso electoral debe pensarla dos veces porque si hay una equivocación será perjudicial para su gobierno. Ya prometió que habrá elecciones pacíficas, pues ahora su palabra está empeñada.

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