07 marzo, 2016
Nuestro Congreso Local se ha convertido no en la tribuna más alta de la entidad, sino el espacio para solaz y entretenimiento de los tlaxcaltecas.
Fieles a representar la política-ficción en su máxima expresión, rayana en chiste, siete legisladores recibieron licencia para “separarse por tiempo indefinido de su cargo”
Y en esta farsa, con tintes de tragicomedia, nuestros congresistas dejan de trabajar, para ir a buscar otro “hueso” para seguir viviendo del erario.
Lo chusco de todo es que en su licencia, “dejan a salvo sus derechos”, para que cuando quieran regresar (si no ganan), sigan en funciones.
Es decir, campechanamente se amarran el dedo antes de cortárselo y se aseguran de “ganar ganar”, a costa de las burlas que hacen al pueblo tlaxcalteca.
Por vergüenza y dignidad personal, mejor harían en separarse definitivamente del cargo en lugar de evidenciar su voracidad dentro de un cargo público. Pero sobre todo, dejarían de hacer de un Poder honorable, la ocasión para la burla de los tlaxcaltecas.
Claro. Para ello necesitarán tener no solo coraje, sino valores bien cimentados para dejar de ver el congreso como el “trampolín” en su obsesión de ganapanes.