Opinión: Guerra/ Índex Feu/ Escribe Edgar R. Conde Carmona

21 febrero, 2016

Es bien sabido que a lo largo de la historia de la humanidad, las guerras solo sirven para justificar las acciones encaminadas a imponer una ideología.
Y al interior del Partido Acción Nacional en Tlaxcala, la guerra sucia que se gesta desde diferentes perfiles de las redes sociales, tiene los mismos tintes.
La “cacería de brujas” al interior del partido azul comenzó, particularmente contra aquellos que no comulgan con la candidatura, ya oficial, de Adriana Dávila Fernández.
Se trata, sin embargo, y muy posiblemente, de personas que no forma parte del primer equipo de la candidata panista al gobierno del estado.
Es muy seguro que la misma Adriana Dávila desconozca de dónde procedan las agresiones contra sus propios correligionarios.
Sin embargo, quienes asumen esta práctica, con toda certeza abonan las condiciones para que, desde el mismo partido, se genere una mayor división interna.
Y si pretenden, desde el anonimato, granjearse las simpatías de la candidata, incurren en un grave error.

La democracia, simple y llana, exige respeto a la divergencia de ideas, aun entre iguales. Y con esta práctica, la antidemocracia se asoma al interior del panismo tlaxcalteca.

No han entendido, quienes incurren en estas prácticas, que en lugar de debilitar a quienes piensan diferente, se debilitan a sí mismos y, en este caso, a su candidata.

No han entendido, los responsables, que, como dice Aurora Aguilar: “Tlaxcala es un pueblo valiente y guerrero”, no un pueblo cobarde y obediente.

Mucho harán, quienes se dicen seguidores de Adriana Dávila, si en lugar de atacar a sus correligionarios, se dedican a ofrecer ideas e ideales a los electores. Porque de cobardes, está lleno el ejercicio de la política.

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