23 febrero, 2016
La senadora de la República, Martha Palafox Gutiérrez, de todo se queja, pero menos de lo que ha ocurrido desde hace varios meses en el interior de su partido político, donde las intrigas, las falsedades y el doble lenguaje ha imperado.
Bajo este escenario, Morena se prepara para dar la batalla al resto de los partidos políticos, pero sin una estructura que le permita tener posibilidades para ganar la gubernatura de Tlaxcala.
La división que hubo en su momento con el exgobernador del estado, Alfonso Sánchez Anaya, prácticamente le restó posibilidad alguna a este partido para ser competitivo en este proceso electoral donde solo Manuel López decide qué piezas se mueven con el punto de vista de la senadora.
Ahora bien, el rumor que se ha desatado de que en el interior de este partido político se venden plazas, es grave porque deja entrever que Morena en su esencia no representa una opción de cambio ni en Tlaxcala, ni en el país.
Los propios directivos tendrán que demostrar que no es así; Clara Brugada niega lo anterior, pero sus declaraciones no dejan satisfechos a los ciudadanos y ponen en tela de juicio la esencia de este partido.
Otro punto que llama la atención son las quejas de ciudadanos quienes aseguran que Morena pinta bardas sin el consentimiento de los propietarios, lo más agrio del caso es la “altanería” con la cual se conducen trabajadores de este partido político.
En términos generales, este partido político enfrenta divisionismo, estrategias equivocadas electoralmente y la que no podía fallar la cultura del “dedazo”.
Y es que llama la atención las encuestas aplicadas por sus partidos opositores las cuales demuestra que Morena se mantiene en cuarto lugar de las preferencias electorales, pese a su canibalismo, pero en el caso de su segura candidata Martha Palafox, ni figura en las mismas.
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