Denuncian otro caso de negligencia en hospital de la SESA

15 febrero, 2016

De “reservado” es el pronóstico con el que se recupera un paciente del sexo masculino y 52 años de edad, quien junto con sus familiares vivió en carne propia el Víacrucis que significa recibir atención médica en el Órgano Público Descentralizado (OPD) Secretaria de Salud (SESA) de Tlaxcala.

Persona que desde el miércoles próximo pasado comenzó a sentirse mal, cuando un dolor agudo se clavó en la parte baja de su abdomen y que tuvo un arco reflejo en la parte posterior de su cuerpo donde termina el tubo digestivo (esfínter).

Motivando a que acudiera al servicio médico con que cuenta la dependencia estatal en la que presta sus servicios, donde le recetaron un analgésico que sirvió de paliativo para el dolor ya que se presuntamente consideraron se trataba de una indigestión o una diarrea.

Pero eso sólo contuvo la situación de forma momentánea, ya que el afectado continuo con el dolor intenso justo en el costado bajo derecho del ombligo que continuaba atravesando su humanidad, por lo que acompañado de su esposa fue a consultar a otro médico, quien les dijo deberían acudir a un hospital ya que había indicios fuertes de una peritonitis.

Lo que fue obedecido y llegaron a las instalaciones del Hospital General de Tlaxcala en las capital el viernes doce de los corrientes, donde no hubo intento de atenderlo a pesar de la larga espera y que literalmente se retorcía de dolor en el piso, recibiendo a cambio la recomendación de que si fuera necesaria una intervención quirúrgica debería trasladarse al regional de Tzompantepec, lo que hizo por sus propios medios.

Llegando la noche del sábado al nosocomio denominado Emilio Sánchez Piedras; donde fue ingresado poco antes de la media noche y mal atendido (ante la mirada impotente de su conyugales) a quien le ordenaron se retirarse a la sala de espera y que allí esperar cualquier comentario del personal de la salud.

Quedando el paciente en el pasillo de urgencias aún con el dolor presente, pero en esta ocasión arrojando una sustancia verdosa negroide por la boca y comenzando a eliminar orina teñida de un color rojizo, además de que su abdomen ya se mostraba abultado, duro y prominente.

Pasaron las horas y de información así como de atención médica en ese hospital de segundo nivel no hubo nada, ya que el enfermo continuaba en la misma situación, por lo que la esposa apoyada de otros familiares acudieron a la oficina de Trabajo Social con la intención de saber que era lo que tenía el enfermo y cuál era el plan a seguir para atenderlo.

Donde las tres mujeres recibieron de la señorita encargada de la oficina la versión bonachona de que supuestamente estaba siendo atendido su paciente; pero que si fuese necesario intervenirlo eso no sería posible ya que no había un cirujano disponible que se hicieran cargo de la operación, lo que provocó una sensación de angustia e indefensión.

Así pasaron las horas y la fosa no parecía cambiar, entonces fue que se tomó la drástica decisión de solicitar la salida inmediata del servidor público, para trasladarlo de nueva cuenta por sus propios medios a un hospital particular; donde fue valorado por el personal de manera oportuna y preparado para ser intervenido.

Lo que ocurrió satisfactoriamente, a pesar de que se tuvo que extirpar un tramo de intestino y un lavado interno a su organismos, ya que los órganos cercanos a la parte afectada por el estallido de la besicula biliar, ya mostraban algún tipo de afectación por la exposición a las secreciones normales del mismo, pero sobretodo por la falta de atención que padeció, quien pudo morir de mi haberse actuado con oportunidad.

* Información SERGIO ESPINOZA

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