01 febrero, 2016
“El sínodo que calificó a los aspirantes a la Comisión Estatal de Derechos Humanos, hizo gala, en mi parecer, de un despliegue cargado de tecnicismos jurídicos y con preguntas que no tenían nada que ver con las funciones propias de un Consejero y en el caso de la presidencia, sin aterrizaje a las problemáticas de derechos humanos que enfrenta Tlaxcala, afirmó Oscar Arturo Castro Soto”, uno de los aspirantes rechazados por el sínodo.
“Tal parecía que la consigna era declarar desierta la convocatoria desde un inicio. Levantó un acta que se leyó después en el Pleno del Congreso del Estado con estas afirmaciones, entre otras”, citó.
Añadió que unanimidad de votos este sínodo considera que ninguno de ellos cuenta con los conocimientos suficientes y necesarios en materia de derechos humanos para desempeñar de manera eficaz, eficiente y responsable el cargo de presidente de la CEDH de Tlaxcala, en virtud de que… dieron respuestas deficientes, con criterios obsoletos y opiniones poco convincentes… por lo tanto no cumplen con los requisitos de idoneidad para el cargo de presidente de la CEDH de Tlaxcala”.
El sínodo calificó a todos los aspirantes de igual manera, sin distinción alguna. Lo que falta a toda ética profesional, puesto que cualquier criterio de evaluación debe ser sustentado, otorgando al evaluado una razón suficiente y unipersonal sobre el resultado que se le otorga y definiendo los parámetros con los que se va a calificar.
“En mi caso, a las preguntas del doctor Marco Sergio Santillana sobre la razón por la que concursaba en este proceso, respondí que lo que se quiere es autonomía de la CEDH, con ejemplos de los casos de tortura y abuso de autoridad por parte de elementos de la PGJE y de elementos de seguridad del gobernador que no han tenido investigación o recomendaciones, como tantos otros. Del mismo modo se hizo el señalamiento de la necesidad de que la CEDH rinda cuentas a la ciudadanía y no al gobernador como ha sucedido en el último informe del actual Presidente de la CEDH, añadió.