04 enero, 2016
Lo que hasta hace unos años fue el centro textilero artesanal más importante del país, hoy se ha convertido en solo un mercado de productos chinos. La globalización comercial y la falta de apoyos oficiales han hecho que en San Bernardino Contla y Santa Ana Chiautempan, en Tlaxcala, la producción de sarapes, saltillos, gabanes, canguros y cobertores esté casi en extinción.
De las cientos de familias que hasta hace 10 años se dedicaban a la producción de textiles artesanales, que daban vida a la economía de la zona, hoy solo quedan menos de 40 que siguen aferradas en esa actividad, señala un trabajo periodístico de la empresa Reporte Índigo.
El resto ha optado por convertirse en distribuidores de los productos textiles de origen chino que inundan el mercado, explica el medio de comunicación.
La producción artesanal comenzó a caer desde la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio (TLC), explica Jacinto Limas.
El artesano lamenta la falta de visión del Gobierno federal para apoyar a los productores manuales de textiles, los que no han tenido forma de encarar la competencia de grandes empresas trasnacionales, sobre todo las chinas, que se han adueñado de ese mercado.
A San Bernardino Contla y Santa Ana Chiautempan arriban en forma mensual cerca de 20 toneladas de textiles chinos, los que —aprovechando la fama artesanal de la zona— se colocan en ese mercado para suplantar a los productos de origen, llevando a la descapitalización de las familias que siguen luchando por preservar la producción manual.
Detalla que no sólo las empresas chinas han llevado al borde de la agonía a la producción textilera artesanal de esa zona del centro del país, también una docena de firmas de origen norteamericano contribuyen a eso mediante la instalación de maquiladoras que producen, de manera industrial, lo que antes se elaboraba a mano.
Pero las maquiladoras de firmas trasnacionales como Victoria Secrets, Vitos, Calvin Klein y Furor, entre otras, no aportan mayor derrama económica a la zona, pues mantienen salarios mínimos y condiciones precarias de trabajo a la mano de obra local, lo que hace que Santa Ana Chiautempan y San Bernardo Contla sigan siendo localidades con un alto índice de pobreza y marginación, subraya.
“Estamos hablando de la modernidad y la transculturación, como los principales factores que han comenzado a mermar la producción de textiles que dieron renombre a la zona de Contla y Chiautempan. A lo mejor no es culpa de nadie la extinción de la actividad artesanal, simplemente es la evolución de los mercados”, dijo el maestro Ignacio Antonio Tapia Echavarri, regidor de fomento económico de Santa Ana Chiautempan.