Caras y gestos en el PRI…

06 enero, 2016

Después de que el CEN del PRI, decidió avalar la candidatura de Marco Antonio Mena Rodríguez, para la gubernatura del estado, el resto de los “suspirantes” quedaron en el completo sigilo en espera de que haya una negociación que les permita seguir vivos en la arena política.

Lo que ocurrió ayer fue mero formalismo, toda vez que los “dados estaban cargados” hacia el diputado local, a quien le valió la buena amistad con el gobernador Mariano González Zarur, para ser el ungido de lo que llaman los priístas y aliados la “mega coalición”.

Además, desde antier en la sede estatal del PRI, los líderes municipales y de los distintos sectores fueron advertidos que este día habría una gran movilización para redondear el registro de Mena Rodríguez como candidato de “unidad”.

Para el CEN del PRI, Mena Rodríguez representa una garantía a fin de ganar la primera magistratura de Tlaxcala, pero uno se pregunta quién dentro de este partido político tendrá la encomienda real de emprender la “operación cicatriz”, ya que la herida es notable.

Noé Rodríguez Roldán y Guadalupe Sánchez Santiago, habían quedado fuera de la jugada desde antes de la firma del dicho pacto de unidad, sólo que Manlio Fabio Beltrones, les dio juego político para evitar que se diera fractura. La salida de Federico Barbosa fue el primer golpe político.

En el caso de Anabell Ávalos Zempoaltécatl, en las altas esferas del tricolor saben y sabían que ella es una soldado; su institucionalidad no estaba en riesgo, por lo que ahora se perfila como la candidata idónea para la capital del estado.

Mientras que la diputada federal, Anabel Alvarado Varela, sólo fue de relleno a fin de que aparentara paridad de género dentro del PRI; en tanto que el otro legislador federal, Ricardo García Portilla quedó relegado, sentido y triste políticamente hablando, pero al final de cuentas se alineó a la decisión final del gobernador.

Todo indica que en el PRI, las cosas se tornan difíciles, puesto a que la distribución de candidaturas a las diputaciones locales, alcaldías y el presidencias de comunidad, por lo que hay algunos diputados locales como Sinahí Parra Fernández, Cecilia Sampedro Minor, Heriberto López Briones y Florentino Domínguez Ordóñez que serán relegados de las mismas.

Es decir, su proyecto de gobernar los municipios de dónde son oriundos está en riesgo. Por lo menos al coordinador de la bancada del PRI, le jugaron rudo -desde el poder mismo- porque Adriana Moreno Durán, ex funcionaria estatal también pretende ser alcaldesa de Chiautempan.

En tanto, que los otros diputados locales por no comulgar con las idead del propio Mena Rodríguez, en la toma de decisiones del Poder Legislativo han comenzado a ser vistos como los rebeldes sin causa.

En términos generales, un amplio sector de la militancia del PRI, se cuestiona si serán tomados en cuenta o bien si se quedarán en la congeladora otros cuatro años y ocho meses, por ello, otros priístas han comenzado a visualizar que su futuro inmediato estará en otro partido o proyecto político.

Finalmente, a Anabell Ávalos de nada le sirvió estar bien posicionada en las encuestas, aspecto que al PRI no le interesó, por lo que ahora Marco Antonio Mena deberá mostrar inclusión, pues la contienda electoral la tendrá que enfrentar con una oposición mermada y que aspira a derrocar al partido en el gobierno que parece oxigenarse para seguir en el poder por un periodo más. Así las cosas.

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