13 noviembre, 2015
Hay, aun por desgracia, quienes creen que un cargo de elección significa impunidad, influencias e ilegalidad.
Como ejemplo de este tipo de “gobernantes”, se encuentran los integrantes del Ayuntamiento de Ixtacuixtla.
Tanto por comisión como por omisión, alcalde, síndico, regidores y presidentes de comunidad, avalan la opacidad, la corrupción y el cochupo.
Por lo pronto, la Comisión de Acceso a la Información Pública y Protección de Datos Personales del Estado de Tlaxcala (CAIPTLAX), le enmendó la plana a esa comuna.
Las faltas son varias, pues el organismo ordenó al Ayuntamiento de ese lugar actualizar y difundir información sobre esa comuna.
Si bien es cierto que este hecho resulta ejemplar, bien valdría la pena conocer qué otros municipios o entidades públicas incurren en faltas como esta.
En los corrillos políticos, es insistente la versión que, por ejemplo, en algunos municipios se practican otras faltas: existencia de aviadores, secrecía de actas de cabildo, sobreprecio en obras…
La lista puede resultar abrumadora, frente a un sinfín de prácticas que, por desgracia la CAIPTLAX no está facultada para perseguir de oficio.
Y frente a ese vacío legal, bien valdría promover entre la ciudadanía la sana costumbre de solicitar dicho organismo su intervención para evidenciar a todos aquellos que tuercen la ley.
La denuncia será la única arma con la que frenaremos a servidores mañosos que hagan de la impunidad, las influencias y la ilegalidad su modus operandi.