18 noviembre, 2015
Este domingo, podría ser la prueba de fuego para el PRD, en términos de su “unidad” a fin de salir unidos en las elecciones de 2016, por lo que está en duda si la secretaría general del sol azteca será cedida ante los caprichos de unos cuántos.
Lo que ocurrió en el inicio de semana en este partido político deja entrever que el CEN del PRD, inició la “operación cicatriz” en aras de lograr un mejor posicionamiento que conlleve a que recuperen la gubernatura del estado.
Sin embargo, hay serias dudas de que Domingo Calzada Sánchez, dimita al cargo, toda vez que prácticamente le cedería a sus adversarios un cargo donde se acentuaría un contrapeso para Juan Manuel Cambrón Soria, quien no da una como líder estatal.
Además, los perredistas están totalmente avorazados para ver quiénes ocuparán las principales candidaturas, por lo que es difícil pensar que la senadora Lorena Cuéllar Cisneros, encabezará el destino del PRD en las elecciones de 2016, pues hay un moribundo -políticamente hablando- Gelacio Montiel Fuentes, que también levanta la mano.
Esto obliga a pensar que los perredistas están más preocupados en saciar sus instintos que impulsar la unidad de este partido político que representa la sexta fuerza política del estado, tras su estrepitosa caída en las elecciones federales de 2016.
Bajo este escenario, los perredistas creen que su unidad depende del reparto de cotos de poder, cuando en realidad deberían pensar cómo ganar espacios para encabezar una alianza con el PAN.
De continuar el divisionismo en ambos partidos políticos, hay indicios de que le entregarían en bandeja de plata la silla principal de palacio de gobierno al PRI, el cual con su voto duro mantendría el poder del Ejecutivo.
Así de sencillo la unidad parece ser un espejismo en los dos institutos políticos donde amplios grupos están hambrientos y para ello, se valdrán de todo para comerse la manzana de la discordia.