27 octubre, 2015
El arribo de Clara Brugadas al Comité directivo Estatal del Partido de la Revolución Democrática sólo refleja una cosa: pánico frente a un escenario imprevisto.
La política, de todas las confianzas de Andrés Manuel López Obrador, viene a impedir un resquebrajamiento de grandes proporciones al interior de ese instituto.
Aunque intenten minimizar la salida de “algunos” morenos, que luego fueron a sumarse con Lorena Cuéllar, el miedo a perder lo ganado hasta ahora, da pie a Brugadas en Tlaxcala.
Como nunca, la crisis que vive el Partido Movimiento de Regeneración en Tlaxcala (Morena), será definitorio pro las acciones que realice Brugadas al frente.
De entrada, aunque se quiera ocultar: hay un sentimiento generalizado de la militancia que se refleja en el dicho de uno de miles:
“Seamos honestos… fraude, como tal, no… gente acarreada, sí y mucha… mala organización, sí y muy mala…no nos dejaron votar a los militantes honestos que estuvimos esperando muchas horas”.
El reto de Brugada será cambiar esa percepción que, sumada a la migración a otros institutos, puede ser un severo e irreversible golpe al morenismo tlaxcalteca.
Y al cambiar la percepción alejará de las filas de ese instituto, ese sentimiento de pánico que hoy alimenta el ego de los enemigos de Morena.
Edgar R. Conde Carmona