22 septiembre, 2015
El ambiente político en Tlaxcala está, evidentemente, cargado de temores.
No fue gratuito que ayer, el líder estatal del PRI, Marco Antonio Mena, y el líder moral de Morena, Andrés Manuel López Obrador, salieran a solicitar la unidad de sus correligionarios.
Pese al fantasma, aniquilado antes de ver la luz, de las candidaturas independientes, los partidos políticos perciben la desconfianza que generan entre la ciudadanía.
Hay incertidumbre al interior de todos los partidos, porque hoy, como nunca, el “voto duro” se ha reblandecido.
En el PRI el temor es tanto que a todos los que aspiran a un cargo de elección popular les piden que sigan trabajando… pero no hay certeza sobre el proceso de selección de candidatos.
Dentro del PAN y del PRD, la bomba dirigida desde la ciudad de México, sobre la posible alianza entre ambos institutos, desdibujó las sonrisas de Adriana Dávila y Lorena Cuéllar.
Por lo que respecto a Morena, la visita a los 60 municipios de López Obrador sólo puede indicar una cosa: los resultados de las elecciones pasadas no posicionaron a dicho partido según los cálculos del líder moral de esa organización.
La denominada “chiquillada”, está a la espera (y eso también es incertidumbre) de saber con quién se suman, para seguir viviendo del presupuesto.
En todos los partidos, es la constante, empieza a surgir la necesidad de pensar en candidatos con fuerte arraigo ciudadano.
Hasta hoy, quizá la única candidatura segura es la de la senadora Martha Palafox Gutiérrez, por Morena. En el resto de los partidos, la moneda está en el aire.
Y los temores de muchos (quedar fuera de la jugada) empiezan a convertirse en una realidad.