18 agosto, 2015
Es oficial. El partido Acción Nacional en Tlaxcala está lejos de sus fundamentos ideológicos: está alejado de la ciudadanía y campea la falta de honestidad en su interior.
Dicha coyuntura dificulta las aspiraciones panistas de alcanzar el gobierno de Tlaxcala en las elecciones del próximo año.
Sin duda, en el dicho del ex dirigente nacional de ese instituto y ex Presidente de la República, Felipe Calderón: el PAN requiere “combate firme a la corrupción”.
No lo dice cualquiera. Lo dice quizá el político del PAN más versado en el tema. A eso hay que sumar otro dicho: “las malas prácticas” que se han registrado dentro de ese instituto.
Resulta significativo este reconocimiento en la gira en la que Felipe Calderón busca apuntalar la candidatura de Adriana Dávila al gobierno de Tlaxcala.
Especialista en los vericuetos de la política panista, el ex mandatario nacional dibuja el escenario que debe enfrentar ese partido en la renovación del gobierno del estado.
Pero va más allá.
La radiografía presentada por Calderón Hinojosa también está dirigida a toda la base de ese instituto para seleccionar candidatos a diputados locales, alcaldes y presidentes de comunidad.
Ergo: son dos obstáculos que, de no ser corregidos, pueden derivar en una estrepitosa derrota para el blanquiazul en Tlaxcala: la corrupción y la lejanía con sus principios ideológicos.
Más significativo resulta este dicho, que fue pronunciado un día después de un proceso en que se elige al nuevo dirigente del Comité Ejecutivo Nacional del PAN.
Con mesura, Calderón Hinojosa deja entrever una derrota anticipada del PAN en Tlaxcala. Una derrota que puede prevenirse si se corrigen las “malas prácticas” del propio partido.
Imaginemos este escenario con un partido dividido y sectario donde los diferentes grupos pueden polarizar y ahondar el diagnóstico de quien fuera un día el primer panista del país.
Entonces, más que apoyar la candidatura de Adriana Dávila, la visita de Calderón Hinojosa fue una advertencia de un futuro que puede no estar lejano.