Opinión: Escape-Huamantlada/ Índex Feu/ Escribe Edgar R. Conde

23 agosto, 2015

El saldo que arrojó la tradicional “Huamantlada”, incluidos 15 lesionados y el caos y pánico que se vivió en las calles aledañas al circuito de dicho festejo, es un asunto para reflexionar.

El tema tiene muchas aristas que reavivan el debate sobre si la “Huamantlada” debe continuar, debe ser modificada o debe suspenderse definitivamente.

En primer lugar, quedó demostrado que no existe un protocolo debidamente establecido para la organización de un festejo que convoca a cientos de miles de personas.

Cada año, o cada tres, según se cambie al presidente del Patronato (o Comité) de Feria, se actúa de manera diferente y discrecional. No hay un actuar institucional.

De igual manera queda manifiesto que no existe un manual de acción de contingencias como la que ocurrió cuando cuatro toros escaparon del circuito.

En este asunto, quedó evidenciado un actuar reactivo frente a hechos que pudieron tener resultados funestos… y también se demostró que no hay un actuar preventivo.

Existe un reglamento, promulgado el año pasado, que buscaba controlar una parte de este festejo. Sin embargo, quedó demostrado que dicho reglamento es obsoleto, inservible.

Hubo funcionarios municipales que deben responder con su inmediata renuncia, por cuestión de dignidad personal, pues incumplieron con su trabajo.

Y su falta puso en riesgo de cientos de personas que jamás se imaginaron enfrentar bestias de 500 kilos mientras supuestamente caminaban con tranquilidad por las calles de Huamantla.

Que conste. Cada cual sabrá su falta. Pero las fallas ahí están: falta de vigilancia; inadecuada revisión de la seguridad de burladeros y cierres de calles; deficiente, caótica y contradictoria información; uso de armas de fuego en vía pública…

Cuatro toros se encargaron de desnudar la realidad de un festejo que requiere cirugía mayor.

Cuatro toros fueron los responsables de demostrar que los organizadores ya fueron rebasados en la organización y logística.

Fueron cuatro toros, cuyas muertes, que no debieron ocurrir, plantean seriamente qué tan exitosa puede resultar la edición 62 de la “Huamantlada”.

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