Opinión: Redistritación /Índex Feu/ Escribe Edgar R. Conde

26 julio, 2015

“Echar abajo la redistritación electoral” producto de la Reforma Política en Tlaxcala, puede ser la Espada de Damocles para el Partido de la Revolución Democrática.

Si en este momento, Juan Manuel Cambrón, dirigente estatal de ese instituto pone en práctica su dicho, pondrá en riesgo no sólo a su partido sino a un proceso electoral que está en ciernes.

Criticable es la existencia de vacíos jurídicos y yerros imperdonables, ya por parte de una ley inconclusa o defectuosa, ya por parte de la instancia encargada de aplicar esa ley.
En efecto, generar una redistritación con la base aritmética de 19 en lugar de los 15 distritos establecidos en la Reforma Política de Tlaxcala, “constituye un severo error”.

Pero también puede ser un error descalificar a las autoridades del Instituto Nacional Electoral en la entidad, si dicho yerro se fundamenta en una Ley inexacta o deficiente.
Mayúsculo error será tratar de tirar una Ley en la que los diputados perredista tuvieron la oportunidad de participar en su redacción y aprobación y no lo hicieron.

No quiere decir esto que se avalen los errores generados en esta dinámica. Pero la prioridad será enmendar el error para generar certeza jurídica en las elecciones de 2016.

Tirar esa redistritación significará alargar un proceso en el que, de por sí, se acorta el tiempo para informar a los electores la ubicación de su respectiva casilla.

Enrarecer de antemano las elecciones de 2016 puede no ser una estrategia eficaz; particularmente cuando, se vislumbran posibilidades reales para el perredismo de ganar la gubernatura.

Y el PRD debe actuar con absoluta responsabilidad y visión de Estado. No con criterios viscerales o facciosos.
Claro. Si la intención es modernizar a una izquierda urgida de oxígeno y buenas noticias.

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