OPINIÓN: Reprobados/ Edgar R. Conde Carmona

Si nuestros candidatos a Diputados Federales por Tlaxcala fueran hoy sometidos a una evaluación por competencias, todos estarían reprobados.

Entendamos el término competencia como saber hacer, saber ser y saber estar. Estas tres dimensiones, dice Puigvert (2009), son fundamentales para garantizar el éxito en la vida académica o profesional.

Según la investigadora y académica, “la calidad de una institución está asociada al nivel que consigue que sus graduados [o candidatos] sean competentes en aquello descrito en el perfil…”

Así, pues, los representantes de Tlaxcala ante el Congreso de la Unión no serán competentes. Los motivos son varios:

Desconocen la función legislativa. Un diputado es integrante de uno de los Poderes del Estado Mexicano: el Poder Legislativo. Según la Real Academia Española, este poder es aquel en que reside la potestad de hacer leyes. Y todos los candidatos, sin excepción, ofrecen todo (apoyos, gestiones, obras, recursos…) menos leyes.

No están empatados con el pueblo. Están lejos de entender que para atraer votantes, la transparencia y la rendición de cuentas son elementales en nuestros días.

Y por ejemplo, ahí está el reclamo de una usuaria de twitter a Orlando Santacruz, del PAN: “Que nos hable de propuestas en @_VotoInformado no ha querido responder la encuesta de la UNAM”.

No son aptos para el debate. Si algo caracteriza a la Cámara de Diputados, es que es lugar por excelencia para presentación y defensa de las ideas, y para ello es indispensable la discusión argumentada. Ninguno fue capaz, por ejemplo, de responder si ya habían suscrito el llamado de la Coparmex para presentar sus declaraciones patrimonial, de intereses y de impuestos.

No tienen ideología. Desconocen los principios fundamentales de los partidos que representan. No habla de ellos en sus arengas antes sus simpatizantes. Ya no sabemos qué principios defienden y sólo podemos ver que se limitan a repetir una cantinela, pero nunca atendiendo a las necesidades específicas de los tlaxcaltecas.

Rehúyen al diálogo. Frente a un cuestionamiento, social o mediático, todos prefieren el silencio. Hacen mutis. Se ocultan. Está el caso, por ejemplo, de Miguel Polvo Rea, candidato del PAN por el II Distrito, a quien se le cuestionó sobre el uso de una red social (Whatsapp®) para acciones proselitistas y hasta el momento no ha respondido a este medio –al menos hasta el cierre de este texto– (@INDICEMEDIAMX).

En resumidas cuentas. Los aspirantes a una curul en San Lázaro, no saben hacer (desconocen que su primordial función es legislar), no saben ser (se dicen demócratas pero no se aperturan al diálogo o a la discusión de ideas) y no saben estar (difícilmente son empáticos con las exigencias de la sociedad)
De ese tamaño serán nuestros próximos legisladores.

Puigvert P, Gemma, et al. Guía para la evaluación por competencias en el área de humanidades. (2009). Agencia para la calidad del sistema universitario de Cataluña. Barcelona. [en línea] Disponible en www.aqu.cat/doc/doc_51339416_1.pdf
Real Academia Española de la Lengua. Versión electrónica de la 22ª. edición. [en línea] Disponible en www.lema.rae.es/drae/?val=Legislar

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