19 mayo, 2015
Escribe EDGAR R. CONDE CARMONA
La dirigencia estatal del Partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) lanzó ante la junta distrital del Instituto Nacional Electoral (INE) un reto a los aspirantes a una diputación federal por el segundo distrito electoral: realizar un debate.
A estas alturas, solo puede haber una razón para tal propuesta: desesperación frente a una escasa aceptación del candidato de ese distrito.
La medida, una mera bravuconada, podría ser la única alternativa para que el candidato morenista en ese distrito, Marco Antonio Castillo Hernández, repunte en las preferencias electorales.
¿Y por qué una bravuconada?…
Porque tanto Morena, como muchos otros partidos dieron largas a la convocatoria que hizo la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) para que asumieran el compromiso #3de3, como una muestra política de generar una cultura de transparencia y rendición de cuentas.
Porque, además, los representantes de Morena, como el resto de los candidatos de los partidos participantes, desestimaron la convocatoria de Índice Media para que respondieran a un cuestionario relacionado con la rendición de cuentas y la transparencia.
Porque, por si fuera poco, el candidato de Morena a la Diputación Federal (Alfonso Sánchez Anaya), en el primer distrito, ignoró –al igual que el resto de los partidos políticos– la convocatoria de un grupo de ciudadanos de Huamantla quienes había convocado a los 10 aspirantes de esa demarcación a participar en un foro denominado “Encuentro de ideas legislativas.
Elecciones 2015”.
Y al más puro estilo porril de los odiados años 70´s, salen bravucones a querer armar camorra, a revolver el río, para pescar alguna ganancia.
Si, como dice Joel Flores Bonilla, presidente estatal de ese instituto, quiere ese ejercicio democrático para el 27 de mayo, el asunto lleva jiribilla.
Efecto, pues. Una semana es poco tiempo para preparar las condiciones para que haya equidad en un mecanismo de discusión formal.
En fin. Que ante el bajísimo impacto de las campañas y a escasos días de la jornada electoral, los partidos andan desesperados por hacer realidad el dicho popular: “De lo perdido, lo que aparezca”.