Campañas agridulces….

Desde la REDACCIÓN 

Las campañas políticas han comenzado y todo parece indicar que el terreno de las propuestas, del aletargamiento de la mayoría de los candidatos es marcado, por lo que un grueso de la sociedad no sabe qué propósitos traen en caso de llegar a San Lázaro.

Ha transcurrido un mes de proselitismo y no vemos un plan de trabajo definido de los abanderados, pero sí una gran movilización de los aspirantes a la gubernatura que andan de arriba para abajo, posando para la fotografía porque saben que 2015, es el año de las definiciones.

Ahora, resulta que quienes aspiran a gobernar Tlaxcala hagan más movimientos políticos que los propios candidatos con el simple afán de buscar acuerdos que les permitan agruparse y consolidar alianzas, montados en un proceso electoral federal totalmente agridulce.

En el círculo político han expresado algunos actores que un día después del siete de junio, fecha en que los mexicanos y tlaxcaltecas tendremos que ir a votar será decisivo porque entonces los aspirantes a la gubernatura sabrán quienes respetaron acuerdos y más aún quién recurrió al nuevo fenómeno de la simulación.

Es notorio que Lorena Cuéllar Cisneros, Adriana Dávila, Serafín Ortiz Ortiz, Alejandro Aguilar López, entre otros, busquen los reflectores para ganar adeptos entre los ciudadanos, pero basta preguntarse si realmente están en el ánimo de su propia militancia y de la sociedad.

Bajo este escenario, en el cual los precandidatos a la gubernatura han opacado a quienes aspiran a llegar a San Lázaro, es importante decir que se corre un riesgo de que haya un abstencionismo muy marcado como ocurre en toda elección intermedia federal

Lo anterior, demuestra que quienes pretenden ser los sucesores de Mariano González Zarur, deberán afianzarse -de una vez- con los dirigentes nacionales y estatales de los diferentes partidos políticos; de no hacerlo sería muy tarde ante un escenario bastante complejo que se vislumbra para 2016.

Los actos anticipados de campaña por parte de los suspirantes debería ser un tema que el agónico Instituto Electoral de Tlaxcala (IET) y por supuesto, el Instituto Nacional Electoral (IET), analizaran y desde luego actuaran porque dicho fenómeno podría generar condiciones de inequidad política frente al electorado.

En dicha tónica es visible observar como los suspirantes a la primera magistratura han sido apoyados por senadores de la República, como fueron los casos de Miguel Barbosa Huerta y de Ernesto Cordero Arroyo quienes destaparon a las tlaxcaltecas Lorena Cuéllar y Adriana Dávila.

Empero, lo que es real es que Héctor y Serafín Ortiz Ortiz, saben que tienen la difícil tarea de sobrevivir políticamente y por ello, están obligados a mostrar su músculo político al apoyar a su sobrina Alejandra Ramírez Ortiz y a Lilia Caritina Olvera Coronel.

De no ganar algún distrito entonces las aspiraciones del actual legislador local se verían mermadas para entrar a la sucesión y desde luego, la estructura que tanto presumen se vería debilitada y hasta con posibilidades de que algunos de emigren a otro proyecto electoral.

Y es que los mismos políticos dicen que es difícil estar seis años en la congeladora, pero más difícil será para los abanderados crear una estructura sólida con la que puedan acceder a Palacio de Gobierno.

Sin embargo, es criticable que los candidatos a diputados federales no hagan propuestas reales sobre lo que requiere el país, legislativamente hablando y sólo inviten a los aspirantes a la gubernatura para demostrar que son poderosos ante un electorado incipiente pero pensante.

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