Acusan a trabajadores de Ferrosur de asaltar y golpear a migrantes

Aún cuando la Caravana de Migrantes Mutilados suspendió su visita al estado, para demandar que la empresa Ferrosur retire los barrotes de concreto que hay en a estación del ferrocarril de Apizaco, la Diócesis de Tlaxcala denunció que son los propios trabajadores de esta compañía quienes asaltan y golpean a los indocumentados que a diario transitan por ese sitio.

En este sentido, Elías Dávila Espinoza, responsable de dicho albergue e integrante de la grey católica de Tlaxcala, señaló que hasta el momento hay “oídos sordos” por parte de las autoridades para atender la denuncia de migrantes y de varios sectores de la sociedad.

Asimismo, indicó que lamentablemente la caravana había anunciado su llegada a la ciudad rielera, pero suspendió de última hora su llegada a este albergue a fin de pronunciarse en contra del programa Frontera Sur y desde luego, para demandar el retiro de esta trampa mortal llamada “el espinazo del diablo”.

El presbítero expresó que aún cuando no se tuvo la presencia de los centroamericanos “nuestra obligación es alzar la voz para lograr que haya un estricto respeto a los derechos humanos de los migrantes, ya que son objeto de continuos abusos durante su trayecto hacia los Estados Unidos”.

Dávila Espinoza, argumentó que la Diócesis de Tlaxcala, no descarta solicitar la intervención de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) para que analice dicha presunta violación a las garantías individuales de los migrantes ante la complacencia de las propias autoridades.

Además, subrayó que es necesario que los gobiernos federal y estatal, asuman un papel más responsable en este tema, toda vez que los indocumentados resultan ser víctimas de los atropellos; aunque admitió que en la entidad, “no viven el infierno que hay en otros lugares del país”.

Es más, expresó que los migrantes se quejan continuamente del trato discriminatorio que padecen algunos de ellos, quienes a pesar de que viajan con alguna discapacidad deciden subirse a los vagones de un tren con rumbo al norte del país.

Cabe señalar que la comida que sería servida para los integrantes de dicha caravana sirvió para alimentar a unos 30 ilegales que llegaron al albergue de la “Sagrada Familia”, ubicado en el municipio de Apizaco. A dicho lugar también llegaron algunos activistas quienes corroboraron en qué condiciones trabaja dicho sitio.

* Información JAVIER CONDE

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