Con clásico la Cruz Roja-Huamantla convoca a donar..

En perfecta armonía con la gente, el ambiente y las calles de Huamantla, con la intención de generar y acrecentar los recursos necesarios para su operatividad, en días pasados a un costado de la alcaldía de ese ‘Pueblo Mágico’, ha sido montado un singular stand en el que a pesar de los años luce imponente una ambulancia de la Cruz Roja que cuenta con características del siglo pasado.

El vehículo de color blanco, que demuestra el compromiso y el enorme trabajo de sus poseedores para revertir los estragos que ha dejado el paso del tiempo, pero sobretodo de su repetida y constante utilización, en la invaluable labor de salvar vidas, lo que aún debería ser el compromiso fundamental de esa noble institución.

Comúnmente conocido como “el de Pedro Infante” por aquello de la escena final de otro clásico… “A toda Máquina” en que el ídolo es trasladado con su mejor amigo después de chocar en sus caballos de acero, el carricoche se yergue aún más orgulloso con sus curvas redondeadas frente al parque central de Huamantla, en medio de los autos impersonales, fríos y dizque modernos, que amenazan con dejar atrás el romanticismo de esa época en que lo primordial era ayudar al prójimo.

Como rayo de sol en días grises de temporal, de momento avecindada con el apastelado edificio colonial del Ayuntamiento, posada sobre el escudo de la ciudad grabado en el piso de concreto y flanqueada por columnas móviles de fierro colado y chillante en pigmento verde esmeralda, la ambulancia contrasta ampliamente con los autos ultimo modelo de influyentes que obstruyen el caminar de la gente que quieren ver a ese titán de acero.

Rotulado de la manera tradicional con esmalte en colores rojo y negro, que se conjugan con la burbuja de acrílico rojo que está en la cúspide de la estructura, al igual que los zepelines colorados que enmarcan el parabrisas, donde eso si, hay que resaltar carece de sus llantas cara blanca.

Es casi inevitable el acercarse a observar sus formas y características, asomarse a través de los cristales pañosos por la grasa del rostro que antecedió al propio, pero que no empaña su singular belleza, que se ve resaltada aún más, por los biseles y manijas de acero inoxidable, los que a pesar de no estar pulidos y limpios nos presumen su frágil hermosura.

La curiosidad nos obliga a observar detenidamente su enorme volante de pasta, el toldo interior que por los años ya carece de “cielo”, los asientos forrados de plástico imitación piel rellenos de fibras naturales y el sencillo pero hermoso tablero que con sus relojes circulares, nos llama a realizar un contéo de los kilómetros recorridos por el impulso de su máquina.

Es entonces que otra pregunta nos asalta repentinamente, ¿cuantas cosas habrán pasado aquí?..esto al voltear la mirada hacia la parte trasera y observar el espacio casi vacío, flanqueado por una banca, dos camillas y los rieles superiores en que inertes lucen un par de manijas de cuero, que seguro apoyaban a los rescatistas de esa época.

Desde la punta de los pies y hasta la cresta capilar, un escalofrío recorre el cuerpo del observador, cuando los pensamientos se agolpan en la testa intentando asimilar el dolor y angustia vividos en ese pequeño espacio, de cuantas veces el trabajo oportuno y el compromiso voluntario de hombres y mujeres arrancó de las garras de la “Catrina” a otro ciudadano.

Compromiso primordial que no debe ver estratos o niveles socioeconómicos, donde lo principal el preservar la vida y de ser posible hasta salvarla, condición humana que la modernidad cada día, esta obligando a que quede recluida en los domicilios de las familias, ya que actualmente es bien visto resaltar lo negativo, lo reprobable y pecaminoso.

Situaciones de las que la Cruz Roja no está ajena, ya que a últimas fechas pareciera que atraviesa un enorme bache, -como esos que tiene que sortear para brindar ayuda-, ya que se ha visto rebasada por las necesidades de la creciente población, y la falta de compromiso de los jóvenes que priorizando sus necesidades personales y económicas, al espíritu de servir.

Temas simples que han provocado que se hayan registrado decesos aún en la supuestas de alguna delegación, o la tardía respuesta al llamado de auxilio por insuficiencia de recursos y por otro factor… la duda de que se podría tratar de una falsa alarma, que no es prudente dejar pasar de largo y que de ser atendida compromete la escasez de combustible.

Es por ello que se debe acrecentar la conciencia y promulgar el hábito de la donación, ya que los recursos son necesarios para la subsistencia y el buen servicio de la Cruz Roja, la que cuenta con el equipo e infraestructura, pero desgraciadamente carece de gente comprometida con la vida, gente que podría mover una de las ambulancias que están estacionadas en la vía pública, a modo de cementerio.

* Información SERGIO ESPINOZA

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