02 diciembre, 2014
Ver para creer
Rebelión en la granja… Sencillamente, en el Partido del Trabajo (PT) las cosas están que arden porque a Silvano Garay Ulloa, un sector de la militancia ya no lo quiere ver y exigen que el de Matehuala San Luis Potosí, agarre sus maletas y se vaya del estado, una vez que es investigado por la PGR.
Las muestras de inconformidad que ayer surgieron por diversos actores del partido de la estrella viene a abonar en el grave delito que se le imputa tras haber supuestamente falsificado su residencia y así poder cumplir con los requisitos para ser diputado local plurinominal.
Bajo este escenario Garay Ulloa ha aplicado la fórmula de cinismo dijo la exdiputada local, Gloria Cuatianquiz Atriano quien lamentó que el legislador tenga a dicho partido sumido en una profunda crisis política interna.
De la boca de la exlegisladora salieron palabras fuertes, duras, llenas de rencor contra el diputado forastero quien se aprovechó de las circunstancias para ser diputado y aliarse con la familia Ortiz Ortiz, para saciar sus instintos políticos.
Tanto Silvano Garay Ulloa como Refugio Rivas Corona, Baldemar Cortés Meneses y Jaime Piñón Baldivia saben perfectamente que fueron producto de una rara imposición y que ahora ocupan un escaño en el Congreso Local, cuando saben perfectamente que su radicación está fuera de Tlaxcala.
Es más, los petistas argumentaron que nace un grupo de unidad petista para exigir la renuncia a Alberto Anaya Gutiérrez, ya que supuestamente Garay Ulloa hasta carro le ha comprado a su hija Irma Garay. Presumieron que tal vez lo pudo haber obtenido por medio de las prerrogativas de este instituto político que ha perdido fuerza política en Tlaxcala.
Lo más importante es que la PGR acredite ante un juez federal que las acusaciones de algunos petistas que denunciaron a Silvano Garay porque supuestamente falsificó información oficial; de comprobarse lo anterior el diputado estaría en severos problemas.
En términos generales, a Silvano Garay le esperan tiempos nebulosos pero ante todo debe responder ante la justicia, porque sencillamente en Santa Apolonia Teacalco, ni lo conocen.
Por cierto, Señor diputado dice Cuatianquiz Atriano, que tome chocolate y que pague lo que debe como dice aquella popular canción. Mire que deberle diez mil pesos, no tiene perdón.