10 noviembre, 2014
Desde la REDACCIÓN
Página negra… La nefasta actitud de unos supuestos descerebrados y refugiados en el anonimato, nos hizo recordar cuando un grupo manipulado de adultos mayores llegó -hace dos años- hasta un portón de Palacio de Gobierno, en Tlaxcala para quemarlo y así escribir una página negra en la historia.
No cabe duda que la ignorancia y la “bravura” tanto de la gente de la tercera edad que demandaba en Tlaxcala, un privilegio que Héctor Ortiz Ortiz, les heredó erróneamente y la supuesta exigencia de jóvenes de que aparezcan 43 normalistas de Ayotzinapa, se utilizó para atacar el pasado.
Los edificios que son parte importante en la historia del país han sido cobardemente atacados en Tlaxcala y en la sede de Palacio Nacional. Verlos en llamas generó impotencia y coraje de millones de mexicanos que no desean violencia y que alguien la manipula arteramente.
Lo lamentable del caso es que en ambos casos la propia autoridad ha tolerado este tipo de abusos y aunque haya denuncias de tipo penal, simplemente, se quedarán navegando en la clásica impunidad, esa que puede más que la propia ley.
El derecho a manifestarse en México y en cualquier punto del mundo tiene límites, pero dichos sujetos con actitudes de supuestos descerebrados han hecho que también en varios puntos de Guerrero, se mantenga la violencia.
Ante este escenario de zozobra, es obligada la pregunta para la autoridad competente ¿hasta cuándo recobrarán el orden? ¿tendrán la capacidad para evitarlo? ¿qué actor político está atrás de todo esto?…
El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) prepara una denuncia por los hechos en que la Puerta Mariana de Palacio Nacional fue dañada, además analiza las acciones para restaurar dicha puerta que data del siglo XIX.
Un llamado vocero… Vaya que para Martín Rodríguez, vocero del diputado perredista, Santiago Sesín Maldonado no le importa cumplir con las solicitudes de información que le hacen reporteros de la fuente del Congreso Local.
Y es que el “flamante” comunicador dicen que prefiere andar en estado de embriaguez y en plena sesiones del Poder Legislativo, que responder a las peticiones de información de los propios periodistas.¡Salud señor diputado!…
Lo más criticable, es que el jefe de seguridad del Congreso Local, tolera este y otro tipo de abusos dentro del pleno. También es vergonzoso que los tlaxcaltecas paguen salarios a este tipo de trabajadores ineptos.