19 noviembre, 2014
El paso de la Caravana por Ayotzinapa generó temor en la capital del estado, al grado que la mayoría de los comerciantes del centro histórico cerraron sus establecimientos para evitar actos de rapiña. Incluso, en algunas dependencias estatales y partidos políticos se suspendieron labores.
La marcha inició alrededor de las 11:00 horas, la cual partió de la escuela normal rural “Benito Juárez” de Panotla hasta elmunicipio de Tlaxcala, con pancartas en mano, padres de normalistas desaparecidos marcharon acompañados de alumnos y algunos activistas locales.
A su paso, los manifestantes lanzaron consignas contra el gobierno federal, contra el PRD y el PRI. Señalaron que la autoridad debe responder al reclamo de un pueblo cansado de injusticias. “¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!… Una y otra vez fueron los reclamos.
Mientras que efectivos de vialidad municipal y estatal realizaron cortes a la circulación ante el congestionamiento que se realizó en varios puntos del estado. Las sedes estatales del PAN, PRI y PRD quedaron completamente blindadas con elementos de la fuerza pública.
En varios puntos de la capital tlaxcalteca se colocaron carros moto bombas para actuar en caso de que se registrara algún desmán, sin embargo, la marcha se desarrolló con una aparente calma salvo las amenazas verbales que recibieron algunos periodistas que cubrían la movilización.
Algunos normalistas amagaron con golpear a comunicadores luego de una publicación de un diario digital los llamó “normalistas caprichudos”. Fue tanto el enojo de los estudiantes de Ayotzinapa que advirtieron que golpearían al reportero de este medio de comunicación sin razón alguna.
Lo cierto, es que en la caravana integrada por unas mil personas invitaron a los comerciantes a no cerrar sus establecimientos. Por medio, del perifoneo un padre de familia exclamó: “¡Señores, no cierren sus negocios, no somos delincuentes solo buscamos que nuestros hijos regresen”.
Sin embargo, restaurantes, centro de autoservicio, tortillerías, zapaterías prefirieron cerrar sus puertas. La mayoría de las calles del centro de Tlaxcala quedaron semi-vacías por el rumor que se generó desde un día anterior de que los estudiantes causarían destrozos.
Ya en el zócalo capitalino, Mario González Contreras padre del huamantleco César Manuel, estudiante desaparecido lamentó que los comerciantes hayan cerrado sus negocios pero dio sus razones del por qué están en franca protesta. Dijo que el crimen organizado se llevó a 43 normalistas, que había una exigencia real para protestar.
“Debo decirles a quienes se llevaron a mi hijo que se llevaron un pedacito de mi corazón, y les dijo que daré la lucha para que no solo él sino todos los alumnos desparecidos retornen a sus casas. Yo me pregunto cuál fue su pecado… exijo que haya justicia, demando su regreso”, expresó.
En el templete hablaron tres padres de familia quienes lanzaron severas acusaciones contra el presidente de la República, contra el PRD, contra el PRI. De paso, argumentaron que su lucha no desfallecerá, pero terminaron por criticar a los medios de comunicación.
Cerca de las 17:30 horas, las cosas volvieron a su normalidad cuando el contingente se disgregó y la paranoia se disipó. En Tlaxcala, se registró saldo blanco y la caravana retomó su camino a la Ciudad de México para concretarse mañana a la marcha nacional que tienen programada.
* Información JAVIER CONDE