03 julio, 2014
Tras el debacle financiero que sufriera la empresa Urbanos y Suburbanos de Tlaxcala al ser embargadas más de 120 unidades de transporte por un adeudo al Instituto Mexicano del Seguro Social por el orden de los 17 millones de pesos, salieron a flote diferencias entre quienes tienen en sus manos en control de la empresa y trabajadores inconformes que acusaron la creación de una mafia en lo que inició como una empresa cooperativa, lo que desemboco en la división de su emporio en dos líneas rivales.
Desde hace algunos días ya se ha vuelto común observar peleas a golpes, persecusio es, agresiones y hasta choques entre unidades de transporte público de la empresa USU y unidades que abandonaron el coto de poder que mantiene Jose Antonio Martínez Lozano, las cuales rondan en las 100 camionetas, identificadas por una calcomanía de la silueta de Tlahuicole en verde rodeadas por un aro naranja, mismas que carecen de placas de circulación.
Choferes de las unidades, a las que les fueron arrebatadas las placas, supuestamente por pertenecer a Antonio Martínez, pese a que la ley indica que ninguna persona puede ostentar más de una concesión, así como que las mismas no pueden tener dueño, aseguraron que los constantes abusos y fraudes de los hermanos Martinez los orillaron a abandonar las filas de la empresa en la que laboraron por años, y a la que inclusive aportaron grandes cantidades de dinero para su supuesta subsistencia, aunque aclararon, nunca conocieron el paradero de sus aportaciones, ya que la empresa se encuentra sumida en las deudas producidas por su mala administración.
Pidiendo en anonimato para no ser aún más victimizados por los allegados a quien ostenta el control de USU, señalaron que en los últimos años se ha ido a pique la línea, desapareciendo las grúas, oficinas,talleres así como prestaciones y beneficios de los que gozaban sus trabajadores, sin embargo, los conflictos, riñas, entre otras situaciones fueron a la alza con el pasar del tiempo, citando como ejemplo el edificio que los albergo hasta hace unos años en la comunidad de Acuitlapilco, y que a la fecha es utilizado como cantina particular de Martínez Lozano y sus allegados, o en su defecto, como casa de campaña en las aspiraciones del líder transportista que aspiraba a la diputación local.
* Información ALFREDO GONZÁLEZ