25 mayo, 2014
El bullying es todo comportamiento agresivo, intencional y repetitivo caracterizado por el abuso de poder que se da entre pares, es decir, personas de aproximadamente la misma edad.
La mayoría de los casos ocurren entre compañeros de escuela. Si una persona es atacada con regularidad (física o psicológicamente), está expuesto a estrés constante que posiblemente resulta en depresión. Una de las consecuencias de este estado psicológico es el bajo rendimiento escolar.
La doctora Luz María Álvarez, investigadora en Psicología de la Facultad de Medicina de la UNAM, aseguró que “un padre ofensivo hace un niño débil”, potencialmente una víctima de bullying. Sin embargo, “cuando la violencia es extrema, tienden a agredir”. Generalmente las víctimas ocultan lo que les sucede, pero es posible detectarlo porque se rehúsan a ir a la escuela y generalmente sus hábitos de sueño y/o alimentación cambian.
Al crecer en un entorno en el que la violencia es normal, los niños no son capaces de expresar lo que sienten con palabras. La discriminación es parte del bullying y cuando alguien es diferente, los bullies (niños que abusan de fuerza para aprovecharse de sus compañeros) eligen manifestar su confusión o desaprobación por medio de la violencia. Estos niños “tienen menos precisión para reconocer las emociones ajenas, no saben que su conducta lastima y por lo tanto no se detienen”.
El bullying tiende a disminuir conforme el grado de escolaridad y la edad aumentan, pero las víctimas tienen que vivir con las consecuencias. Cuando alguien está expuesto a estrés durante mucho tiempo y se acostumbra a él, la secreción de cortisol se reduce y hay menos glucosa disponible en la sangre, por lo que el cerebro no funciona como debería (la memoria es afectada y esto provoca problemas académicos).
La investigadora de la UNAM sugiere que cuando el problema ya se ha desarrollado y existe en las escuelas, los maestros juegan un papel fundamental para detectarlo y remediarlo. Sin embargo, el mejor remedio es la prevención, empezando desde el hogar: que los niños crezcan en un ambiente libre de violencia para que este sea el comportamiento que reproduzcan.
* Información de la UNAM.