13 febrero, 2014
Por la REDACCIÓN
Delicada, detallista, amorosa con los animales, divertida, inteligente y con gusto de viajar. La que suscribe estas cualidades es una mujer interesada en conocer personas y, si hay suerte, encontrar en el ciberespacio a su “media naranja”.
Como ella, miles de personas en el mundo ingresan diariamente a diversas redes sociales para crear su perfil y establecer contacto con usuarios de otros lugares ya sea para concertar una cita casual, sexual o crear una relación amistosa o de pareja.
El amor ocupa un lugar primordial en la existencia del ser humano. El ser aceptado y querido es muy importante como ente social, incluso hay personas que estarían dispuestas a cambiar su ideología, modo de actuar, o su fisonomía con tal de integrarse, “caer bien” y ser aprobado frente a los demás, pero también hay quienes se muestran transparentes y realistas con el deseo de generar compatibilidad y encontrar afectividad.
Con la llegada de las redes sociales, y la popularidad que ha ido adquiriendo la Internet, millones de personas en el mundo, están en búsqueda del amor, y adaptan estas nuevas herramientas para conseguirlo ya sea a través de e-mails, poemas, canciones, videos, tarjetas virtuales, podcast, entre otros.
El amor, el ligue y el filtreo se manifiestan a partir de nuevas herramientas; adolescentes, jóvenes y adultos se expresan y mantienen contacto en la inmediatez, comparten noticias, se divierten, juegan y sobre todo conocen a otras personas a través de esta vía. El mundo del ciberespacio proveé al usuario de una máscara, atrás del monitor ya no existe espacio para los tímidos. Se amplían las posibilidades.
Recientes estudios han demostrado que la gente sociable en el mundo real también tienen más contactos en sus respectivas páginas virtuales; por lo que ahora distintos usuarios con sus respectivas personalidades inundan las redes sociales, fortalecen y amplían sus amistades o contactos profesionales.
El inicio del ciberamos
Con la World Wide Web el mundo entero conoció el ciberespacio. A partir de ese momento la forma de relacionarse entre los individuos cambió notablemente, primero con el e-mail que hizo que la correspondencia fuera más rápida, poco después las salas de chat y foros de discusión como las de Yahoo, Latin chat, ICQ, UOL y Aol, representaron un nuevo medio para entablar relaciones de todo tipo, incluso afectivas, A partir del uso cotidiano de estas herramientas surgieron los amigos e incluso los noviazgos cibernéticos.
Fue así que el amor a través de Internet se abrió paso a través de la fibra óptica y empezó a multiplicarse. Sin embargo, algunos especialistas se alarmaron ante los nuevos métodos de socializar y señalaron los peligros que corría el individuo al estar aislado frente a una computadora.
Eran más los contras que los pros de esta novedosa forma de experimentar emociones. La posibilidad de ocultar la personalidad del usuario, facilitaba crear personajes, historias e inventar un perfil a modo que moldeara las necesidades del que se encontraba del otro lado del monitor.
Con el paso del tiempo las herramientas en la web mejoraron, se modificaron y ampliaron las posibilidades de incluir en un sólo portal, además del contacto y la comunicación vía escrita, elementos multimedia que brindaron la posibilidad de enviar saludos en formato de audio o video, fue así que en 2004, el giro en la red fue completo al surgir una nueva generación de comunidades mejor conocidas como redes sociales.
Hoy en día, sitios como Facebook, Blogger, Twitter, Sonico, Flickr o Hi5 son plataformas que se adentran en la vida de los usuarios para compartir información, pero sobre todo para conocer con detalle a esa persona con la que se está relacionando.
Amor en un clic
Aunque algunos lo califiquen como un recurso de personas desesperadas, “urgidas”, o como un acto nefasto, deprimente y peligroso, enamorarse en la era de la web 2.0 a través de las redes sociales puede ser mucho más sencillo para quienes no tienen amplios círculos sociales, son tímidos, o retraídos y ven esta opción como la última carta que tienen para jugársela y encontrar el amor.
Indudablemente que ésta es una herramienta diferente para conocer a otras personas, por ello tras el fracaso de haber tratado de encontrar a la pareja ideal en su entorno, quien decide entrar y contactar a otros usuarios de cualquier red social es porque ha decidido conocer a alguien distinto de las personas que están a su alrededor.
Así, de un momento a otro, los usuarios están inmersos en las llamadas “ciberrelaciones” al conocer a alguien y a través del tiempo crecen sentimientos que llevan la relación a otro plano. Estas situaciones han sido y son bien aprovechadas por los creadores de sitios en Internet que se dedican a establecer conexión entre las personas al ser una opción que ofrece múltiples posibilidades para conocer gente.
En los denominados “puntos de encuentro”, los usuarios pueden conocer a otros mediante el intercambio de correos y, en algunos casos, un poco de información personal que ayude a encontrar el tipo de pareja que se busca.
La variedad de puntos de encuentro en la web es bastante amplia y permite a los cibernautas elegir con quien hablar mediante la clasificación de los usuarios, ya sea por edad, creencias, domicilio u orientación sexual.
Igualmente se separa a los que desean tener una relación amorosa de los que simplemente buscan hacer amigos.
En dichas páginas el usuario debe registrarse, proporcionar un correo electrónico y crear una contraseña, después hacer un perfil e iniciar una búsqueda de compatibilidad mediante el llenado de campos tales como país, ciudad, edad, preferencias y qué tipo de contacto le interesa como amistad, amor o encuentro íntimo. Generalmente al correo electrónico proporcionado se envían los resultados obtenidos de compatibilidad, de éstos se decide que perfil visitar y si le agrada se tiene la opción de enviar un mensaje.
Los perfiles, la mayoría de veces, son una fotografía acompañada de una descripción positiva en las que se destaca la personalidad, gustos, intereses, hábitos y religión con el objetivo de generar empatía en otras personas también interesadas en establecer contacto por lo que al escribirlo se busca ser creativo, cómico o satírico para así atraer la atención (principalmente) del sexo opuesto.
Casi siempre el internauta no tiene que pagar por crear dicho perfil, pero si abona una tarifa (que varía según la red social) puede ponerse en contacto con los usuarios que le son sugeridos como compatibles, enviar mensajes y tener acceso a otras herramientas multimedia, según la revista Etcétera.