05 diciembre, 2013
Y es que las palabras del panista sorprendieron hasta los periodistas cuando González Hernández sostuvo que hasta el mandatario estatal, Mariano González Zarur, les truena hasta los dedos para que aprueben las leyes que envía al Poder Legislativo.
Dichas declaraciones ponen en entredicho la congruencia, los principios y la doctrina de Acción Nacional que basa su actuar en el bien común, por lo que el dirigente panista sostiene con tal desfachatez que sus legisladores están supeditados.
Pero qué ocurre dentro de las filas de Acción Nacional cuando algunos alcaldes electos del PAN, salen a defender a la diputada federal, Aurora Aguilar Rodríguez quien es señalada al igual que el coordinador de la bancada panista, Luis Villarreal de pedir “diezmo”.
Lo anterior a cambio de destinar recursos federales a comunas, por lo que también deja claro que cuando el río suena es que agua lleva y por ello, me pregunto qué ocurre en el PAN, que se caracteriza por ser un partido político mocho y doctrinario.
Además, la senadora por Tlaxcala, Adriana Dávila Fernández ha sido criticada severamente por intentar reformas a la Ley contra la Trata de Personas. Voces como la de Lydia Cacho, Rosy Orozco, entre otras, han dicho que dichas modificaciones podrían marcar un retroceso.
En términos generales qué ocurre con los legisladores panistas que tanto se vanaglorian de favorecer a la sociedad y que velan por el bienestar del país y del estado.
Lo cierto, es que los panistas quizás tengan fobia por los periodistas, prueba de ellos han sido las agresiones físicas y verbales que han recibido algunos compañeros y con todo esto se demuestra que son políticos carentes de principios doctrinarios.