15 septiembre, 2013
En Tlaxcala, el Grito de Independencia transcurrió sin novedad alguna, en medio de estrictas medidas de seguridad, donde el gobernador del estado, Mariano González Zarur, encabezó dicho festejo frente a miles de ciudadanos.
En la noche del 15 de septiembre la música, los vivas, los bigotes, las adelitas, los bailables, el patriotismo, los sentimientos de nacionalismo fueron la tónica en la Plaza de la Constitución.
Y como siempre, los soldados con su gallardía, con su disciplina, al grado que los infantes quedaban atónitos mirando los tambores y las trompetas.
De un extremo a otro, los tlaxcaltecas disfrutaron de la música de mariachis y de banda. En pleno zócalo principal había hombres y mujeres de todas las edades disfrutando de su libertad esa que inició en 1810.
El festejo inició desde la tarde, en medio de enérgicas medidas de seguridad por parte de la Policía Militar y Estatal. En las azoteas de edificios públicos hubo efectivos de seguridad como medida de protección.
Dentro del acto protocolario, se realizó el desfile de banderas y el mandatario liberó a dos presos -Fernando Cortés Santiago y Francisco Sánchez García- como lo marca la tradición de cada Grito de Independencia, donde estuvieron los representantes de los tres poderes.
Una vez que el alcalde de Tlaxcala, Pedro Pérez Lira, leyó la carta de independencia, González Zarur salió al balcón principal para vitorear a los héroes que nos dieron patria y libertad.
Posteriormente, hubo quema de juegos pirotécnicos frente a Palacio de Gobierno, lo que arrancó la ovación de los tlaxcaltecas que disfrutaron de luces multicolores que danzaron en un cielo nublado. La lluvia se sosegó mientras duró el acto oficial.
Finalmente, González Zarur salió de Palacio de Gobierno para saludar a la ciudadanía, en medio de varios cinturones de seguridad y donde en otro extremo, la bandera símbolo de la unidad nacional ondeó en todo lo alto engalanando la noche.
En Tlaxcala rugieron los tambores pero en señal de paz y no de guerra, aquí el saldo fue blanco, aquí los maestros disidentes prefirieron disfrutar el puente.