03 septiembre, 2013
Por ALFREDO GONZÁLEZ/REPORTAJE GRÁFICO
Incrustado en el paisaje urbano de la capital tlaxcalteca, desde hace casi tres años, utilizado como letrina, escondite para indigentes y enamorados que pasan por el lugar, con toneladas de basura en su interior, y convertido en una autentica trampa mortal por su cuestionada construcción y la falta de medidas de seguridad.
Aunado a una endeble estructura mal planeada, a eso se ha reducido la obra estandarte de la pasada administración estatal, “la Plaza Bicentenario”. Después de de dos años de litigio legal entre la máxima casa de estudios y el gobierno estatal, la imponente construcción aun en obra negra no ha beneficiado a ninguno de los interesados, y por el contrario, solo ha sido un lastre para la sociedad.
Y desde luego un recuerdo de una obra que nunca fue, recuerdo nostálgico de muchos tlaxcaltecas que cursaron la educación básica en la escuela que fue demolida junto con el centro de salud en ese sitio, lo cierto es que, hasta estos días, la obra que jamás paso por la etapa de planeación en la SECODUVI, sólo es un cascaron que encierra muchos vicios en sus paredes aun si terminar, así como vicios e irregularidades que ocurren dentro y en torno a este elefante blanco.