Crónica de una seducción presidencial

11 mayo, 2013

Por JAVIER CONDE

Y desde que llegaron al evento con motivo del Día de la Madre, Enrique y Angélica se adueñaron de la escena. Los besos, los saludos, los autógrafos, las peticiones, los piropos estallaron en júbilo por parte de una concurrencia desbordada.

Fue en Tequexquitla, donde Enrique Peña, dueño de sí mismo y de su escena cautivó a mujeres. Los gritos de ¡papacito! ¡Llévame contigo! ¡Ken quiero ser tu gaviota!…

Y qué decir de ella, hubo hasta una señora, regordeta ella quien le pidió un autógrafo. En dos ocasiones, de su ronco pecho le gritó: “Gaviota, gaviota, mi gaviota dame un autógrafo”.

Y la primera dama presidencial, también dueña de la escena se acercó y le dio un beso en la frente.

Entre los murmullos, entre la conversaciones reporteros decían que Peña vino a operar política y electoralmente, que el presidente tuvo que bajarse a operar para posicionar a un cuestionado PRI, en medio de un proceso electoral complicado para su partido.

Lo cierto, es que los besos, los aplausos, las porras, los mañanitas, las felicitaciones, las flores, los tacos de canasta, los mariachis, las porras fueron la tónica de un evento político-oficial.

En la Mesa de honor estuvieron 20 personas Peña Nieto y el gobernador del estado, Mariano González, siempre sonrientes. Intercambiaron una que otra palabra, una que otra conversación.

El sentimiento de una madre…

En el evento, Lucía Escobar Basilio, madre de familia de Kevin, niño que padece una enfermedad agradeció el apoyo brindado por el gobierno del estado

Y cuando la primera dama tomó la palabra arrancó el suspiro de los hombres. Por ejemplo, el secretario de Salud, expresó: “Ay caramba hasta mi corazón se alegró”, le decía entre carcajadas a un funcionarios de esa dependencia.

Es más, hubo hasta un campesino sombrerudo que le dijo a su compadre: “Si ella es mi gaviota, yo soy su ruiseñor… ¿que no compadre?”… ¡ja! ¡ja! ¡ja!

Y su mismo compadre le respondía: ¡Qué ruiseñor si pareces guajolote panzón! ¡ja! ¡ja! ¡ja!

¿Seis hijos?…

Diez metros adelante, ella, Angélica Rivera quien es la presidenta del Consejo Consultivo del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia, fue serena y con su voz suave habló de las acciones que ha emprendido el gobierno federal a favor de la familia.

Incluso, dijo que todos debemos trabajar por México y le agradeció a Peña Nieto al decirle “amor, muchas gracias, gracias por todo amor”. Dio a conocer alcances y metas; retos y destellos de su vida personal, pero sobre todo no dejó de ser ella, la famosa “Gaviota”.

Y cuando él habló, arrancó nuevamente el aplauso y los piropos de las mujeres. Y desde Tequexquitla, uno de los municipios con mayor zafo social felicito a las madres de familia. Y se comprometió a velar por los intereses de las madres de familia.

“Mi esposa Angélica hace un momento decía: Son, los hijos de uno, por lo que más se ocupan, porque son sólo las mamás quienes tienen la capacidad, la aptitud y la actitud de desprenderse de sí mismas y de querer más a sus seres queridos”.

“Nosotros tenemos seis hijos”, señaló… Y sin más, la concurrencia lanzó una exclamación: ¡wooooow!… Y el presidente no tuvo mas que aclarar que eran tres hijos de Angélica y tres él, producto de su primer matrimonio.

Y la misma concurrencia no tuvo más remedio que exclamar: “¡Ahhhhhh!” ¡Ohhhhh!… Y las risas, carcajadas hicieron un discurso más flexible, menos rígido pero finalmente electorero.

Ella y él, la pareja presidencial nuevamente circularon por esa alfombra verde, por ese pasto de la Unidad Deportiva Municipal, para tomarse fotografías, para dejarse consentir por mujeres de zonas rurales.

Lo cierto, es que la tarea fue más difícil por parte del Estado Mayor Presidencial, el cual piensa reforzar la seguridad de Peña Nieto, ante el riesgo de un atentado del crimen organizado, según publicó el Diario Milenio en su edición de ayer. Pero ella y él, con su marketing.

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