Un periodista, un blanco perfecto

03 mayo, 2013

Un réquiem por los periodistas caídos…

Escribe JAVIER CONDE GUTIÉRREZ

Cuando el secretario general de las Naciones Unidas, Bann Ki-Moon revela que en la última década han muerto más de 600 periodistas en el mundo, basta decir que esta noble labor transita en medio del peligro y la impunidad.

Y es que hoy, se celebra el vigésimo aniversario del Día Mundial de la Libertad de Prensa, consagrada en el artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, por lo que es necesario hacer una reflexión.

Por ejemplo, en el estado de Tlaxcala en los últimos 20 años, los medios de comunicación se han multiplicado y el ejercicio del periodismo también. Esta actividad pasó de una época sedentaria a una más dinámica y vertiginosa.

Lo cierto, es que la actividad misma no ha dejado de ser riesgosa, toda vez que diversos periodistas han sido amenazados, intimidados y golpeados sólo por ser un testigo fiel de un suceso o bien por tocar fibras sensibles.

El propio secretario general de las Naciones Unidas dice que cada día la libertad de expresión tiene que hacer frente a nuevas amenazas.

Señala que esta misma herramienta contribuye a garantizar la transparencia y la rendición de cuentas en los asuntos públicos; a menudo los periodistas son blanco de actos de violencia. Y desde luego Tlaxcala, no escapa a dicha realidad.

Sin embargo, aquellos que han trastocado los principios de libertad de expresión y de prensa, simplemente siguen caminando en el imperio de la impunidad, toda vez que la justicia no existe para los periodistas.

Y me atrevo a decir que ninguna denuncia por amenazas o agresión física y psicológica ha prosperado en la acción de la justicia y las mismas quedan guardadas, empolvándose en los anaqueles de un ministerio público federal o estatal.

Pero cuando un político, un pudiente, un junior, un intocable, un influyente es criticado en las páginas de algún medio de comunicación, entonces si la misma reacción de la justicia es eficaz, perversa, pronta, expedita contra un comunicador.

Bann Ki-moon, expresa que hay un clima de impunidad frente a una noble labor que es el periodismo. Y como dijera el decano del periodismo en México,  Julio Scherer García, es el momento de las recapitulaciones.

Es el momento oportuno para la vida de un periodista y de un gremio para saber qué tanto hemos avanzado, cuáles son nuestras debilidades, dónde están nuestras fortalezas y hasta formularse una cruda pregunta ¿hemos fallado frente a una sociedad cambiante y exigente?

También es cierto que el periodismo en los últimos 20 años ha sufrido cambios notorios. Lo criticable es que el empirismo se ha volcado al igual que la apertura de espacios informativos financiados por políticos sedientos de poder. La irresponsabilidad al escribir un género periodístico también es el pan nuestro de cada día.

En estas últimas dos décadas, el propio periodismo ha sido testigo de la alternancia en el poder, de la disputa por el mismo poder y desde luego, de la transformación social y tecnológica, sin embargo, su gremio no ha evolucionado.

El gremio periodístico sigue aletargado, inmóvil y disperso frente al fantasma de la intolerancia. Un periodista, es el blanco perfecto para la intransigencia que no sabe dónde inicia y termina el Estado de Derecho.

En términos generales, el periodismo tlaxcalteca no debe estar sujeto a las improvisaciones (a sujetos que dicen ser comunicadores cuando no lo son) mucho menos al juego de intereses políticos, pero sobre todo al blanco perfecto de los intocables.

A las procuradurías General de la República y de Justicia del Estado les preguntó ¿Acaso un periodista no tiene derecho a la acción de la justicia? ¿Cuántas denuncias han prosperado por amenazas y agresiones contra comunicadores?

Hace un mes exactamente, formulé una pregunta a la procuradora Alicia Fragoso Sánchez ¿Cuál es el estado de guardan las denuncias presentadas por periodistas por el delito de amenazas?

Bann Ki-moon, dice que en este Día Mundial de la Libertad de Prensa, “instamos a los gobiernos, las sociedades y los particulares a hacer todo cuanto esté a su alcance para proteger la seguridad de todos los periodistas, en línea y en otros entornos”.

Sin embargo, me atrevo a decir que dichas palabras bailarán en el más profundo silencio y deambularán en aquellos pasillos del imperio de la impunidad donde la acción de la injusticia está de su parte.

Con estas palabras concluyo esta reflexión. Los verdaderos periodistas tendrán que evolucionar, los pseudo periodistas tendrán que irse, ¿los intocables siempre serán intocables?…

Comentarios