El Congreso vuelto un “Circo Romano”

04 marzo, 2013

Desde la REDACCIÓN

En el Congreso del Estado, de plano las acusaciones entre diputados de que hay intereses personales y de que los mismos han llevado a encubrir a funcionarios estatales y municipales pone en entredicho la imagen de este poder.

Y es que en la presente legislatura se han dado casos que de verdad, ponen en duda el trabajo cotidiano de los actuales congresistas quienes han terminado por solapar actitudes que sobre pasan el marco jurídico.

Es indignante que entre diputados se acusen de solapar y hasta de “consentir” a aquellos funcionarios en cuya rendición de cuentas han caído en el desaseo tal y como lo ha advertido el propio Órgano de Fiscalización Superior (OFS).

Esto ha permitido que en la opinión pública, se tenga un pésimo concepto de los diputados sobre todo en aquellos cabildos donde las muestras de inconformidad se han volcado por parte de sus integrantes sobre el manejo de los recursos públicos.

No obstante, entre los propios legisladores se acusan de “solapar” mediante sus influencias la actitud de algunos ediles y funcionarios estatales que han incurrido en irregularidades en sus respectivo desempeño.

Por ello, la ciudadanía ha caído en el desencanto en torno al trabajo del Poder Legislativo, siendo que dicha instancia es la encargada de fiscalizar y legislar para que haya mejores leyes, y sobre todo, porque sean aplicadas a cabalidad.

Empero, la imagen de los 32 diputados locales navega en aguas demasiado grises y por lo que, tarde o temprano el costo político lo tendrán que asumir quieran o no.

Parece que el Congreso se ha vuelto un Circo Romano, prueba de ello, es que la sala de sesiones ha servido de ring, donde se han enfrascado a golpes algunos legisladores y lanzado todo tipo de acusaciones. ¡Qué bonita familia!…

Y no sólo eso, los propios legisladores son los primeros en violar el Estado de Derecho y lo peor, no saber lo que legislan tal es el caso del Código Penal del Estado de Tlaxcala.

Este espacio de opinión fue el primero en revelar el cúmulo de errores que tenía este código aprobado en los últimos días de febrero. ¡Qué vergüenza!…

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