14 enero, 2013
LA RUEDA DEL INFORTUNIO
Escribe EDGAR R. CONDE CARMONA
(edgarconde@indicemedia.com.mx / www.twitter.com/su_excelencia)
Uno de los factores que han provocado que la ciudadanía deje de creer en los políticos o en la forma de hacer política, es que muchos de ellos hacen de esta actividad un muy generoso modus vivendi o un mecanismo para gozar de innumerables canonjías.
Por eso llama la atención, preocupante, por cierto, que el juez tercero de lo penal con sede en la capital del estado, haya solicitado licencia a su cargo para buscar una candidatura como diputado local por la zona de Apizaco.
No se trata de limitar los derechos constitucionales que cobijan a Ramón Jiménez Casco. Pero el caso puede arrojar muchas cuestiones que el mismo involucrado, como un hombre de leyes, debe poner en consideración.
Primero porque la solicitud de licencia implicaría que un hombre, integrante del Poder Judicial de Tlaxcala, busque involucrarse en otro poder diferente e independiente, que tiene como finalidad garantizar la absoluta separación de poderes.
Segundo, porque en el supuesto de que se convierta en Diputado, habría que determinar qué provechos defendería, particularmente porque lejos de atender los intereses ciudadanos la propia dinámica se prestaría para que el Juez con licencia busque dar ventajas a un sector que ya tiene representación: el Poder Judicial.
Quien además es sobrino del tribunal del Presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado, representaría a ciertos intereses que buscan modificar la dinámica constitucional que actualmente impera en Tlaxcala.
No se trata, de ninguna manera, de impedir que Jiménez Cacho haga uso de las facultades que le confiere la ley; pero en todo caso, más que pedir una licencia, debe romper definitivamente con los vínculos que lo atan con el poder judicial y presentar, con carácter de irrevocable, su separación definitiva del cargo.
De otra manera, eso sí sería dar pasos en retroceso.