03 diciembre, 2012
Escribe EDGAR R. CONDE CARMONA
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La caricatura de un proceso que se suponía serio, nos lo dibujó con abundancia de detalles el diputado Gregorio Cervantes López: el proceso de evaluación de los aspirantes a Consejeros del Instituto Electoral de Tlaxcala (IET) “fue un teatro”.
Y como se suponía, esta burla al pueblo de Tlaxcala en la designación de consejeros del IET fue el “reparto del pastel” en el que las principales fuerzas políticas de la entidad, consensaron posiciones al interior de ese organismo.
Pero más allá de esa burla, ofende hasta la saciedad que dentro de los seleccionados estén personas que hayan aprobado sus exámenes “de panzazo”, porque no obtuvieron las calificaciones más óptimas.
Y resulta incluso denigrante para la inteligencia de los tlaxcaltecas la vieja práctica de “beneficiar a los amigos, compadres y compromisos políticos”, como según afirma el diputado Cervantes: “así lo hicieron en la conformación de la Comisión Estatal de Derechos Humanos”.
Pero, como dice Edgardo Cabrera en su columna El Circo: “Como sus antecesores, los de la LX Legislatura hicieron lo mismo y por supuesto a los que no les tocó su ‘cuota’ terminaron por enojarse y denunciar un proceso turbio y fuera de la legalidad”.
En otras palabras, el Poder Legislativo está lleno de corrupción y desaseo. Y todo lo que pasa en su interior no es más que “teatro”…