02 diciembre, 2012
Escribe ALEXIA BARRIOS G.
Lo que ocurrió ayer en San Lázaro y en el corredor de avenida Juárez en el DF, no debió ser sorpresa para ninguna autoridad federal ni del GDF. Por supuesto, ningún líder como AMLO, EPN, Ebrard o Mancera, con un mínimo de información e inteligencia de sus equipos de trabajo, pueden decirse sorprendidos por lo que ocurrió ayer.
Este tuitera desde el mismo viernes advirtió del incremento de acciones de presuntos grupos anarquistas y subversivos que habían hecho suyas las consignas en contra de la “imposición” de Peña Nieto y de la supuesta línea de continuidad neoliberal.
No son hechos aislados, porque durante dos días seguidos, estos grupos explotaron artefactos de fabricación casera en diversos puntos del Estado de México y Distrito Federal
El pasado jueves 29 de noviembre, se registraron dos estallidos, uno en un cajero de Banorte y otro en una sucursal de Telmex, ambos localizados en el Paseo Tollocan enToluca, Edomex. En ambos casos, las acciones fueron reivindicadas por el grupo “Liberación Animal”, o “Frente de Liberación Humana, Animal y de la Tierra”, que de acuerdo con fuentes de primer nivel tienen vínculos con Ejército Popular Revolucionario (EPR).
Más aún, el viernes 30 de noviembre, se detectó otro artefacto en las inmediaciones del centro Comercial Las Américas en Ecatepec, Edomex. Y en el Distrito Federal fue arrojado otro explosivo a un cajero de Banco Azteca ubicado en la colonia Ajusco, Delegación Coyoacán. En el primer caso se desconoce al autor del hecho, mientras que el segundo fue reivindicado por el grupo “Comando Tezcatlipoca”, adherido a su vez a la organización “Frente de Salvación de Tenochtitlán”, de corte anarquista y también con vínculos con el EPR.
Debe destacarse que los atentados se han dirigido a sucursales bancarias y a comercios, que para los grupos anarquistas representan dos cosas: los intereses de los grupos empresariales beneficiados por Carlos Salinas: Banorte (de Grupo Maseca, del extinto Roberto González Barrera), Telmex (de Grupo Carso, de Carlos Slim) y Banco Azteca (de Grupo Salinas, de Ricardo Salinas Pliego).
Si bien, las plazas comerciales y Telmex pertenecen al empresario Carlos Slim, el que se haya elegido a los municipios de Toluca y Ecatepec dejan claro que el destinatario del “quién vive” fue Enrique Peña Nieto.
El mismo viernes, a quien esto escribe llegó información delicada de Oaxaca, la “casa matriz” del EPR: un complot para derrocar a Gabino Cué, donde convergen los actores más disímbolos: el ex gobernador Ulises Ruiz y su alfil Eviel Pérez, aprovechando el vacío de poder del mandatario ¿lopezobradorista?; la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), que ya tuvo su primer ejercicio radical en Mitla; y, por si faltara algo, los operadores de Elba Esther Gordillo en el SNTE que buscan cobrar facturas al gobernador. Lo anterior, en un esquema donde el poder detrás del trono, Diódoro Carrasco y José Murat, ya juegan sus cartas ante un eventual interinato.
El punto anterior es importante, porque ya se ha reactivado la Asamblea Popular de Pueblos de Oaxaca (APPO) y maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), quienes aprovechando la coyuntura intentarían trasladar sus movimientos reivindicativos a la Ciudad de México.
Sin duda, este coctel de intereses sociales y políticos fue el que se manifestó ayer en la Ciudad de México durante el cambio del poder presidencial.
De esto, por supuesto, Andrés Manuel López Obrador tiene conocimiento. Por supuesto que Marcelo Ebrard y Miguel Mancera lo saben.
Y por supuesto, Enrique Peña Nieto ya conoce lo que está queriéndose cocinar como el primer conflicto social de corte radical de su gobierno, sobre todo si en las próximos horas o días, uno de los heridos en los operativos antidisturbios se convierte en “el primer muerto de Peña”.
Lo más grave, sin duda, será que el coctel molotov que se está cocinando termine por enredar a más de uno, en especial al proyecto de partido llamado MORENA, cuyas cabezas visibles ayer estuvieron dando tumbos al acusar, primero, un acto represivo de Peña; segundo, que se trató de provocadores envíados por Peña, y tercero, pidiendo renuncias de los funcionarios que tenías pocas horas de haber tomado sus encargos.
Para Peña, este coctelito será una primera prueba para desenmarañarlo, si lo libra bien, le redituará mucho políticamente. Para AMLO, el problema podría ser mayor, porque si no logra deslindarse y actuar con altura de miras, y deslindarse del discurso radicaloso que le está siendo adoptado por quienes quieren poner los primeros muertos de las protestas sociales al nuevo gobierno.
Si no lo hace, ya ustedes imaginen el futuro que tendrá; si lo logra, MORENA tendrá un rostro distinto al violento que algunos ya quieren enmendarle.
En el caso de lo que queda del movimiento #YoSoy132, sobre decir que esta columna ya lo había advertido en la columna del 20 de agosto de 2012, “Radicales, móndrigos e infiltrados”:
“Esos ‘móndrigos’ son quienes alardean de ‘puros’ y ‘revolucionarios’ para empujar las provocaciones y tener los mártires de los movimientos, pero ellos nunca serán los muertos ni los detenidos.
Existieron en los movimientos de 1968 y 1971; en las guerrilleras de la Liga 23 de Septiembre, de las Fuerzas Armadas de Liberación, del Frente Estudiantil Revolucionario, de los movimientos del STUNAM, del SITUAM, del CEU, del CGH-UNAM y estuvieron presentes durante la movilización de San Salvador Atenco, de la APPO, en las protestas de la CNTE y en la oposición a La Parota. Por supuesto, están presentes en las protestas postelectorales de 2006 y 2012.
Es fácil identificar a los ‘móndrigos’: nunca sabemos de qué viven, ni quiénes les pagan sus actividades; nunca han sido detenidos; nunca han sido reprimidos físicamente, nunca dan la cara, siempre aparecen en la escena pública como los más radicales, siempre buscan ‘el ajusticiamiento contra los traidores’ sin derecho a defenderse y, mucha atención, cuando llega cualquier brazo represor del Estado, son los primeros en emprender la graciosa huida.
Otro episodio de 2008
El 8 de abril de 2008, luego de que el gobierno de Felipe Calderón decidiera presentar una propuesta de reforma energética, Claudia Sheinbaum, en ese momento coordinadora del Movimiento Nacional en Defensa del Petróleo, se decía lista para poner en acción a las 10 mil mujeres brigadistas que se instalarían como la primera avanzada contra la “privatización de PEMEX”. En realidad, dichas brigadistas nunca se vieron en acción, pero sí apareció entonces otro frente: el llamado a la lucha armada para apoyar la causa lopezobradorista.
Un comunicado del 10 abril de 2008, cinco presuntas organizaciones armadas, que so pretexto de recordar otro aniversario más de la muerte de Emiliano Zapata, llamaron también a la defensa del petróleo: el Movimiento Revolucionario Lucio Cabañas Barrientos, Tendencia Democrática Revolucionaria-Ejército del Pueblo, la Organización Insurgente 1º de Mayo, la Brigada de Ajusticiamiento 2 de Diciembre (BA-2D) y la Unidad Popular Revolucionaria Magonista, todas estas organizaciones presuntamente armadas están ligadas al EPR y al ERPI, llamaron a sumar fuerzas a la que alguna vez calificaron como “guerrilla ligh”, el EZLN.
Asimismo, a la Asamblea Popular de los Pueblos de México –que aglutina a las réplicas de la APPO en varios estados del país—; pero, sobre todo, llamó la atención que su convocatoria incluya a los hombres y mujeres libres de la Convención Nacional Democrática, una de las instancias de toma de decisión del movimiento lopezobradorista fundada en 2006.
No es la primera vez que organizaciones de este tipo hacían este llamado. El martes 25 de marzo, La Jornada, dio a conocer la reaparición del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI), en la cual el “miliciano indígena Ramón”, en concordancia con el discurso de Andrés Manuel López Obrador informa que:
“No vamos a esperar hasta 2010 para hacer la revolución en Guerrero; aquí en la Montaña ya la estamos haciendo. Desde aquí vamos a defender el petróleo y nuestros recursos naturales.”
El EPR, al menos desde el 25 de enero de 2007, reiteró su desconocimiento a Felipe Calderón, al que llama “espurio” en reiteradas ocasiones. Después de las explosiones que realizó los días 5 y 10 de julio de ese año, ha coincidido en la denuncia contra la intentona privatizadora de PEMEX.
Ahora, en el comunicado del 8 de abril de 2008, aunque fechado dos días después, asumió completamente el discurso de Andrés Manuel López Obrador desde que perdió la elección presidencial, sobre Felipe Calderón, las organizaciones subversivas califican que el momento actual:
“Se trata de una lucha de clases en el marco de la cual los grandes capitalistas, el alto clero, las cúpulas castrenses y la clase política gobernante están decididos a enriquecerse y a mantener y profundizar a toda costa su dominación, intentando ocultar sus desenfrenados propósitos, tras las múltiples máscaras del poder”
“Así lo demostró la imposición fraudulenta y coercitiva del gobierno usurpador calderonista. Así lo demostró la imposición de la reforma a la Ley del ISSSTE, de la reforma fiscal, de la reforma electoral y de la reforma judicial.
Así lo demuestra la pretensión de imponer la reforma energética (y, con ello, la privatización del petróleo), así como la reforma laboral. Así lo ha demostrado la actual administración panista con el tope salarial, el desempleo creciente, la elevada emigración y el gradual encarecimiento de la gasolina y de los artículos de primera necesidad.
Así lo han demostrado el tráfico de influencias y la firma de contratos fraudulentos. Por ejemplo, desde la Secretaría de Energía -bajo la gestión de Felipe Calderón- a favor de REPSOL, la empresa gasera de Camilo Mouriño, actual secretario de Gobernación.
Así lo ha demostrado la actitud servil del gobierno federal espurio, ante la entrada en vigor del capítulo agrario del TLCN. Y así lo ha demostrado la sistemática utilización de las fuerzas castrenses, los cuerpos policiacos, los organismos de inteligencia y los grupos paramilitares, so pretexto de combatir al crimen organizado, en la criminalización y la represión de los movimientos sociales, y en el apuntalamiento de la ilegítima gestión del gabinete derechista en el poder.”
En su discurso del 25 de marzo de 2008, cuando dió a conocer sus comandos en defensa del petróleo, Andrés Manuel López Obrador advirtió que:
“Nos oponemos a la privatización, porque arrebatar jamás trae nada bueno. El despojo del petróleo creará un ambiente de insatisfacción y farsa, que nos mantendrá en constante riesgo de confrontación y habrá más inestabilidad política en nuestro país.”
El miércoles 9 de marzo de 2008, el entonces coordinador de los diputados del PRD, Javier González Garza, al igual que los intelectuales en defensa del petróleo, llamó a debatir la reforma energética y a corregir lo que haya que corregirse para que no sea privatizada PEMEX.
Refilón
Con este antecedente es urgente, necesario y moralmente obligado que Andrés Manuel López Obrador marque su distancia, aclare, especifique o de una vez por todas, nos diga si él está de acuerdo con los llamados que han hecho con los grupos subversivos en concordancia con sus ejes discursivos de los últimos meses.
Si es así, que lo diga; si no es así, que lo denuncie, pero no puede dejar pasar más el tiempo y por más que diga que su movimiento es pacífico, pues él sabe bien que eso es como los llamados a misa. Esperemos que haya una respuesta.
alexiabarriossendero@gmail.com