LA GUERRA DE SALINAS CONTRA AMLO

10 diciembre, 2012

Por la REDACCIÓN

La semana pasada, Álvaro Delgado en Proceso y Frédéric Saliba en Le Monde, han acusado que el ex presidente Carlos Calinas regresó con todo al a bordo del gobierno de Enrique Peña Nieto. En Reporte Índigo, algunos editoriales de Reforma, La Jornada y Aristegui Online, no dejan de hablarnos del enemigo público número uno de ¿todos los mexicanos?

En Twitter, Andrés Manuel López Obrador @lopezobrador_, lanzó sendos tuitazos para identificar al peor de los demonios del actual sexenio: “la intención del Peñismo-Salinismo es privatizar, manipular y corromper”, por lo cual dijo a la población “que no te engañen”.

Al respecto hay que recordar que nada de lo que han dicho es nuevo; nadie ha dado un argumento válido y contundente que nos señale que sólo porque el pasado salinista de algunos funcionarios, el nuevo gobierno de Peña será un total fracaso. Digo, porque si de salinistas y zedillistas hablamos, no hay un solo partido político que no los tenga. Incluyendo al incipiente MORENA.

Para mí, como a varios de los que vemos los toros de la barrera nos gustaría escuchar al ex presidente Carlos Salinas de Gortari y nos expusiera o explicara muchos de los temas que en el mismo tenor se han dado y que iban a ser motivo de un amplio debate entre él y Andrés Manuel López Obrador. Y me gustaría también que AMLO respondiera a muchas de las dudas que hay alrededor de esta polémica actitud en contra del ex mandatario.

Por ejemplo, AMLO y Salinas deben exponernos si es real o ficticio el misterioso acuerdo entre Ernesto Zedillo y Andrés Manuel López Obrador desde 1994. Es decir, nos dirá puras netas y no meros chismes de la politiquería.

Incluso, aunque a muchos no les gusten las dudas alrededor del principal líder de MORENA, sería muy sano que AMLO nos dijera, sin ningún tapujo, ¿Por quién votó en las elecciones del 6 de julio 1988, cuando aún militaba en el PRI y buscaba una candidatura local en su estado?

Salinas a su vez, nos debe decir si fue cierta la información de que ofreció un buen puesto en el gobierno federal a López Obrador para que no compitiera contra Salvador Neme Castillo, en aquel lejano 1988. O tal vez nos aclarará  si el 11 de enero de 1992, instruyó al entonces regente Manuel Camacho entregar 800 mil  millones de viejos pesos y poner a disposición de AMLO 200 autobuses para el regreso del contingente de tabasqueños que habían acampado en su “Éxodo por la Democracia” en el Zócalo capitalino.

Tal vez nos explicará también si fue cierta o falsa que haya recomendado a Ernesto Zedillo que López Obrador contendiera bajo las siglas del PRD y del PRI en la elección de gobernador de Tabasco de 1994.

Claro, a nadie le gusta recibir este tipo de cuestionamientos. Pero la “verdad” salinista acabaría con la política ficción que se ha construido alrededor del único líder opositor de este momento en el país en los últimos 15 años. Política ficción que los salinistas fueron los primeros en construir.

Pero el ex presidente Salinas no vino a aclarar viejos mitos de su propia política ficción, ni a aclararnos todo lo que ocurrió alrededor de los procesos privatizadores, ni mucho menos a hacer un mea culpa de que Carlos Slim haya convertido a todo México en su territorio exclusivo, ni que Ricardo Salinas Pliego realice prácticas mafioso empresariales, ni del fracaso de su programa carretero y mucho menos a explicarnos los verdaderos motivos por los que su hermano Raúl estuvo encarcelado más de un sexenio. Nunca oiremos un “perdón” al pueblo por la crisis del 94-95, creada por sus diferencias con su sucesor.

Carlos Salinas durante la docena panista (2000-2012) ocupó el espacio que nadie del PRI ni del PAN se atrevieron a ocupar: el de la confrontación cara a cara con Andrés Manuel López Obrador, aunque con muy mala fortuna. A pesar de ello, creció y regresó a México.

Pero hoy las condiciones son distintas. Hoy, la ofensiva contra Carlos Salinas de parte de los voceros de AMLO tiene otros fines y el grupo peñista ya tienen preparada la ruta de escape.

No debe perderse de vista que Salinas tiene otro interés detrás de ello y AMLO le puede dar la pauta para que se reinserte en la vida política totalmente. El ex presidente considera que tiene autoridad moral para sugerirle al Ejecutivo y al Legislativo qué debe hacerse para concluir con las reformas de segunda y tercera generación que dejó pendientes desde que asesinaron a Luis Donaldo Colosio.

De ahí que lo veamos muy centradito en su discurso, sin caer en los extremos del Estado dominante ni del Estado abandonado. Ni neoliberal ni populista, sino “liberal socialista”, repique contradictoriamente.

Su inserción en el debate nacional será para tirar línea sólo el tipo de reforma energética que se necesita sin violar el 27 Constitucional, quizá hasta coincidiendo con la propuesta de Cuauhtémoc Cárdenas. También nos dirá qué hacer con la reforma laboral a partir de la negociación con sus viejos amigos del nuevo sindicalismo mexicano, encabezado por Francisco Hernández Juárez, ahora insertado en MORENA.

Y por supuesto, también ofrecerá la llave para la reforma educativa sin que su invento, Elba Esther Gordillo, haga los berrinches que acostumbra con los secretarios de Educación Pública.

Dentro de poco, no dudamos que comience a cobrar favores a sus otros dos inventos, el PT y ex Convergencia, donde operan sus viejos amigos, Alberto Anaya y Dante Delgado, respectivamente, para solicitarles se separen del movimiento lopezobradorista.

Salinas de Gortari quiere demostrar que él sí puede detener el fenómeno social que representa Andrés Manuel López Obrador; que sí puede neutralizar su amenaza a partir de que le permitan hacer campaña como la que realizó hace 20 años, con su política moderna.

El problema para él y para el régimen al que desea vender sus servicios, es que el movimiento de López Obrador dejó de ser partidista, dejó de ser meramente institucional, dejó de estar atado a las directrices del status quo y tiene algunas raíces sociales. Por ello, si deciden abrirle el juego al ex presidente, no hay más que dos desenlaces: desarticula la fuerza de Andrés Manuel o le brinda gratuitamente un súper tanque de oxígeno para que siga con más cuerda los próximos meses.

alexiabarriossendero@gmail.com

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