27 noviembre, 2012
Escribe ALEXIA BARRIOS G.
En nuestro sistema de partidos país hay tres cuyos estatutos los definen como de izquierda: el PRD, el PT, ex Convergencia. El PRI, con la dirigencia de Beatriz Paredes también se definió como un partido de izquierda, una condición que la tuvo nada más hasta 1949, porque al año siguiente se declaró abiertamente combativo de los comunistas.
Existen, según algunos reportes, alrededor de 40 grupos armados, con una ideología de izquierda radical. Entre la infinidad de organizaciones sociales, sindicales y movimientos populares, desde la CNC priísta hasta la APPO maoísta, desde la arcaica CTM hasta el imprevisible SME, también reivindican a la izquierda. Varios de los formadores de opinión de medios nacionales se autodeclaran de izquierda.
Hay intelectuales que reiteran su ubicación en la izquierda, así hayan pasado como asesores de gobiernos de derecha, como Jorge G. Castañeda, Héctor Aguilar Camín o Jorge Alcocer. Otros, de plano y más sinceros, dejaron de escribir desde la izquierda. Unos más, creen que la izquierda es apostarse en la defensa de un solo hombre y de una sola visión de las cosas, o simplemente hacer un acto incendiario frente a la policía para decirse que son “luchadores sociales” de izquierda.
Hubo un “presidente legítimo” representante de la izquierda de los pobres. Hubo un presidente constitucional que afirmó “rebasar por la izquierda. Hay iglesias a favor de los pobres que también reivindica su posición de izquierda como la Teología de la Liberación. Hay mandatarios de izquierda: los elbistas Humberto y Rubén Moreira; lo fueron los entonces perredistas Ricardo Monreal, Amalia García, Lázaro Cárdenas, Leonel Godoy, Zeferino Torreblanca, Alfonso Sánchez, Leonel Cota, Narciso Agundez, Marcelo Ebrard y lo reiteran ahora Ángel Aguirre, Miguel Mancera, Graco Ramírez y hasta el zedillista Arturo Núñez.
Ahora resulta que nuestro país es un país progresista, de izquierda. Como escribiera alguna vez el legendario Marco Rascón, autodefinirse de izquierda parece ser más una moda o un perfume que una verdadera actitud. Y tiene toda la razón.
¿Qué de izquierdista puede tener el que Calderón o Peña Nieto copien a calca el programa populista de López Obrador, si el modelo económico sigue inalterable?
¿Qué de izquierdista tuvo el gobierno de Ebrard, anunciando subsidio a la leche y a las tortillas, si su política fiscal –predial, tenencia, agua, uso de suelo, derechos— hacen más daño que la escalada de precios descontrolada por la ineptitud del gobierno federal? ¿Es acaso esto el segundo piso de la política social de la que tanto nos hablaron?
¿Qué de izquierdista tendrán los que integran el Frente de Gobernadores Progresista si no han sido capaces de traducir en propuestas concretas las acciones para una sociedad más justa o para ganar un debate a los priistas y panistas?
¿Qué tan izquierdista puede ser los priístas si más allá de su pretencioso discurso progresista nos topamos con los priístas reales, los de carne y hueso, como el inefable Ulises Ruiz, el precioso Mario Marín, el basurator Cuauhtémoc Gutiérrez, la sombra detrás de Natividad González y otros ex gobernadores acusados de todo?
¿Cómo situarse en la izquierda, ahora, si en esta categoría lo mismo podemos confundirnos y entremezclarnos con las ideologías de Andrés Manuel López Obrador, Marcelo Ebrard, Joaquín Gamboa Pascoe, Elba Esther Gordillo, el EPR o el “subcomandante Marcos”?
¿Y ahora cómo defender a la izquierda como proyecto de gobierno, si el PRD DF desde 1997 viene reproduciendo lo que muchos izquierdistas combatieron durante décadas?
¿Cómo hablar bien de los gobiernos dizque de izquierda del estado de Guerrero, donde, primero el entonces mandatario Zeferino Torreblanca privatiza los proyectos de desarrollo de infraestructura de la Costa Grande a favor de los magnates y castiga con un boicot publicitario a El Sur, el diario que dirige Juan Angulo, y ahora con Ángel Aguirre se reprime a normalistas? ¿Alguien puede decir qué impacto social han tenido las políticas públicas de los gobiernos dizque izquierdistas de Zacatecas, Baja California Sur, Michoacán, Chiapas y Guerrero?
El PRD, en voz de Jesús Zambrano, llama a que se rescate el proyecto de partido y que se abortara el pragmatismo, cuando ya hay quienes piensan en ir en alianza electoral con el PAN en el 2013.
Realmente el uso de la izquierda se ha pervertido tanto, que la mayoría de los que así se autodefinen no pasan de ser meros hamburguesados. Ni Martha Hartnecker, la actual asesora de Hugo Chávez se atrevió a tanto.
La izquierda perdió el rumbo y aunque ahora hay muchos partidos, sindicatos, organizaciones, políticos, intelectuales, gobernantes, diputados, senadores, escritores, periodistas y hasta medios que se dicen de izquierda, la realidad es que están muy alejados de las luchas e ideas políticas sociales que buscan una sociedad más justa.
Hoy, como nunca, hace falta un nuevo proyecto, un nuevo movimiento y una nueva discusión sobre lo que fue, lo que es y lo que debe ser la izquierda consecuente de los próximos años. El país lo necesita.
alexiabarriossendero@gmail.com