ESTIGMA

07 noviembre, 2012

Escribe EDGAR R. CONDE CARMONA

edgarconde@indicemedia.com.mx / www.twitter.com/su_excelencia

“Hay diputados a los que se les tendría que hacer un juicio para que se vayan a la cárcel”. Más ilustrativo no podría ser el dicho del diputado panista Justo Lozano Tovar. Y eso es lo que la opinión pública insistentemente ha pedido.

Tras las declaraciones de su homólogo Alejandro Aguilar López, el ex cuñado de Tlaxcala anuncia pruebas concretas contra los diputados que habrían recibido dinero a cambio de aprobar algunas cuentas públicas.

Según el legislador panista, la aprobación de algunas cuentas públicas representó daño patrimonial para Tlaxcala por el orden superior a los 950 millones de pesos.

Incluso, el socialista Jorge García Luna fustigó a su homólogo a presentar pruebas del dicho de Lozano Tovar.

Sin embargo, queda una duda: ¿Se presentan las pruebas y luego, qué?

No es la primera ocasión en que un integrante ha solventado evidencias sobre el desempeño poco ético de algunos legisladores y, a pesar de ello, no han sido tocados ni con el pétalo de una rosa.

Pese a la contundencia de los argumentos presentados, seguimos viendo que los culpables de delitos no han sido llamados a cuentas y, mucho menos, han sido castigados.

La violación a la Ley Orgánica y  a la propia Constitución no puede quedar impune. No debe ser pasada por alto. Pero ¿qué puede pasar por más pruebas que se presenten?

La LX Legislatura está manchada con el estigma de la opacidad y la corrupción. Y se necesitan más que pruebas para generar confianza ciudadana.

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