CALAVERAS 2012

05 noviembre, 2012

Por EDGAR R. CONDE CARMONA

Mariano González Zarur

Tlaxcala entera está de luto
por el del gran tlatoani deceso,
quien víctima de su escaso seso
ya no vio de su gobierno fruto.

Ya felpó Mariano gobernador
a manos de la tirana muerte,
y tan espantosa fue su suerte
que levantáronlo con recogedor.

Víctima fue, él, de necio orgullo
por creerse de todos mandamás,
y cual de su rancho capataz
daba órdenes de Perogrullo.

“No me seas ingrata santa Muerte”,
el condenado clamó con llanto,
“terminar mi sexenio intento
y no merezco tan perra suerte”.

Más implacable la huesuda estuvo
y nunca dio sus huesos a torcer,
empeñada, queríalo poseer;
firme, su decisión, mantuvo.

Te condenaron pifias y errores
como de los Notarios el yerro,
perecerás con el mismo hierro
y en el Hado sufrirás horrores.

Vendrás al inframundo gobernar
conmigo en el reino de los muertos,
y tu palacio serán mis huertos
ya que nadie te puede soportar.

Tendrás problemas, nimios y escasos,
ya no habrá Pensiones Civiles,
mas sí tendrás servidores viles
que deliren con seguir tus pasos

 

LX Legislatura

Tlaxcala vive en desorden total
y ya no hay quien haga sus leyes;
pues murieron por sentirse reyes,
todos tuvieron deceso fatal.

A nuestros diputados cegó
la muerte de posible esperanza,
y ya no podrán hacer más panza
pues siniestra su dieta negó.

Vacío nuestro Congreso luce,
no se nota diferencia tanta,
por estar tan solitario espanta,
tanta pena y lástima produce.

Estos hombres son excelsos, diestros,
para generar opacidad;
y carecen de capacidad
pero en su actuar son muy siniestros.

Presta se los lleva la calaca
pa’ sus candidatos imponer,
quiere el inframundo componer
y en su hato la caballada es flaca.

Allí mismo podrán fiscalizar
de la muerte sus bienes todos
que saben de la tranza los modos
y las cuentas limpias aprobar.

“Con estos podré enriquecer”,
se saborea pronta la catrina
que de todos quiere ser madrina,
y rauda los hace perecer.

La calaca ansiosa los espera
con fastuosa fiesta y bienvenida,
y a todas luces comedida
damas, comida y vinos depara

 

Ayuntamiento de Huamantla

Tras un certero y mortal intento
Huamantla sufre triste hecho trágico:
la muerte con hábil pase mágico
desmiembra profuso Ayuntamiento.

¡Qué rico festín se da la muerte
trajinando con tanto pollino!
Se lleva cuan sujeto dañino
para que al fin al pueblo liberte.

El pueblo no cabe de contento
por librarse de tanta alimaña
y se hace sordo a tanto lamento
pues sabe que ya les dieron caña.

Rendida quedó la calavera
por estibar tan pesado bulto
que para ella resultó insulto
y que lidiara con tanta fiera.

CARLOS IXTLAPALE GÓMEZ

Justo en medio de cuatro cirios
reposa del presidente el cuerpo,
fue víctima del chupe, bien muerto,
enorme fantasía de mis delirios.

Lo sorprendió la muerte en una cantina:
Ixtlapale un brindis consagraba
y a Huamantla, cual chinche, sangraba
insaciable hasta dejarla en ruina.

“Te llevaré por avorazado”,
dijo con sarcasmo la pelona,
se lo llevó directo a chirona
por falta al deber de ser honrado.

Carlos quiso transar con la muerte
dándole generosa mordida,
mas la aludida dejólo inerte

pues echada estaba ya su suerte.

Liliana Roque

Quizá fueron pesos o centavos,
pero pa’ su bolsa fueron clavos;
y de Huamantla la tesorera
una muerte obtuvo certera.

Y sobre ella triunfó la Catrina
en hórrida riña de cantina;
pues la tesorería dañó
que tras una apuesta firmó.

Pobre Liliana, cayó del cargo,
¡qué bueno, no fue doloso embargo!;
hoy en el hades contará dinero
pero será de su monedero.

La parca acechará vigilante
yerros y vicios de’sta tunante;
no la quiere simi contadora
ni tampoco como una vil deudora.

Suspirantes a la presidencia

Pobre muerte, anda toda agotada
y de tanta dolencia doblada,
ya que este encargo no era escaso
de llevarse tanto ruin al cazo.

Delegáronle en el inframundo
librarnos de tanto vagabundo;
y la parca expedita y obediente
a más de uno le encajó el diente.

Numerosa halló la cosecha,
rauda y ágil, cual certera flecha;
encostaló tanto suspirante,
de nuestra presidencia, ignorante.

Fueron decenas de soñadores
de todos partidos y colores;
de izquierda, de derecha y de centro
en su costal todos lleva dentro.

¡Ay, móndriga y tacaña huesuda
tiene repuesto pa’no ser viuda!
¡Lástima!, vació nuestra villa
y quedó limpia deseada silla.

Policía  Municipal

Por permanecer incierto el hades
vino la pelona muerte al mundo,
pa’trapar tanto caco furibundo
que no para de hacer sus maldades.

Y con su guadaña poderosa,
la muerte barre con el cuerpo
y se lleva puro cuico tuerto
pa’que le quiten ganas de golosa.

Más la parca rauda de inmediato
les prohíbe multas y mordidas;
no quiso operaciones fallidas,
de don Octavio, cualquier gato.

Huamantla se queda desvalida
pues con gendarmes arreó la muerte;
¡Ay, pobre pueblo, mala sea suerte,
por la delincuencia es abatida!

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