OSCURIDAD

28 octubre, 2012

Escribe EDGAR R. CONDE CARMONA

(edgarconde@indicemedia.com.mx / www.twitter.com/su_excelencia)

Aún persiste la resistencia (de los sujetos obligados) a romper con la cultura de la oscuridad… y que es difícil pasar de lo oscuro a lo claro”.

Ese es el dicho, triste, lamentable, que tiene que aceptar Claudio Cirio Romero, de la Comisión de Acceso a la Información Pública de Tlaxcala (Caiptlax), en la víspera de celebrarse la Quinta Semana de la Transparencia.

Es lamentable que tenga que aceptarse, a causa de ello, que en Tlaxcala existe un retraso de cinco años en materia de transparencia.

Particularmente cuando de los 139 sujetos obligados en Tlaxcala a emitir una respuesta a las solicitudes de información, el 80 % no cumple con sus obligaciones.

Que no nos extrañe todo esto, cuando el principal fiscalizador por excelencia, el Congreso del Estado, se mantiene en hermetismo al no permitir el acceso a los medios de comunicación a las sesiones en las que se han aprobado, entre visibles irregularidades en el procedimiento,  algunas cuentas de entes fiscalizables.

Y si los primeros obligados en observar la Ley para evitar la corrupción se prestan a los cabildeos con representantes de diferentes ayuntamientos para revertir el dictamen de sus respectivas cuentas, no esperemos que en la entidad se registren mejores condiciones de transparencia.

Queda como ejemplo emblemático el caso en el que a pesar de que el propio auditor del Órgano de Fiscalización Superior, Crispín Corona Gutiérrez, insistía en reprobar la cuenta pública del municipio de Apizaco, correspondiente al ejercicio fiscal 2011, los legisladores avalaron las finanzas de dicho municipio.

Recordemos que una semana antes, la cuenta pública de Apizaco registraba un déficit del orden de los 33 millones de pesos.

Cualquiera, con dos centímetros de frente, puede entender que justificar 33 millones de pesos en unos días no es tan fácil… a menos que se violente la Ley.

Quedará la historia como única instancia de evaluar el trabajo de quienes tienen en sus manos generar una cultura de transparencia en nuestra entidad.

Por lo pronto, sigámonos divirtiendo con esta comedia llena de más oscuros que claros. Y que nos mantiene dentro de la cultura de la oscuridad

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