ESA ES MI RAZA

14 octubre, 2012

Escribe SAMANTHA CONDE HUERTA

Conforme pasan los años el Día de la Raza, tanto en los países colonizados como en los colonizadores, ha ido quedando en el olvido; la importancia que tenía antes, ya no se reconoce. Los pueblos americanos ya no tienen qué celebrar y por supuesto que la Corona Española menos; hoy España sufre las consecuencias de ser un mal administrador.

Cuando España decidió conquistar tierras “indias” (como ellos les llamaban en ese entonces), lo hicieron con el fin de saquear sus riquezas para superar aquella crisis por la que la nación estaba pasando, pero al momento todo salió mal, así como España se enriqueció gracias a la explotación del nuevo continente se ha ido quedando sin nada, entrando en una nueva crisis.

¿Y qué resultado ha generado? Lamentablemente durante la conquista las ciudades “metrópolis” de aquel tiempo fueron exprimidas en su totalidad de sus riquezas, haciendo crecer los bolsillos de los extranjeros, quienes compraban  títulos nobiliarios y tierras sin control; ahora esas metrópolis son las ciudades más pobres de América.

Por lo tanto los pueblos americanos sufren las consecuencias después de tanto tiempo, aunado el dominio que ejercen los Estados Unidos de Norteamérica, lo que impide en cierta manera su desarrollo. Y ahora España también sufre, pues además de las nuevas deudas solo le quedan aquellos títulos que ya no le sirven absolutamente de nada.

México está perdiendo su voz. Quizá ya no nos importa lo que ocurra con nuestra sociedad, anhelamos acabar con nuestra identidad para entonces poder adoptar la del país vecino. Durante la colonia a los pueblos aliados con la Corona, como Tlaxcala, se les otorgaron ciertos beneficios, pero ¿dónde quedaron? Ningún pueblo se salvo de los impuestos.

Recuerdo que cuando era niña, el doce de octubre se celebraba en todo nuestro país, hoy, solo es eso, un recuerdo, deberíamos celebrar nuestra libertad, nuestra independencia, nuestra hermandad con los pueblos americanos ¿pero qué de todo eso tenemos? Hemos entregado de nuevo nuestra libertad e independencia a Estados Unidos.

La hermandad, ahora es un concepto utópico dentro de las constantes “guerras” y luchas sociales. Pienso ¿qué podemos hacer? Pocos, absolutamente nada; todos, cambiar nuestra sociedad a través de una ideología nueva en donde somos capaces de hacer lo que se nos ha negado siempre como un continente (a excepción de EEUU) tercermundista y mediocre.

 

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