03 septiembre, 2012
Escribe EDGAR R. CONDE CARMONA
(edgarconde@indicemedia.com.mx / www.twitter.con/su_excelencia)
Tarde, quizá demasiado tarde, llegó la solicitud de una auditoría externa para revisar el desempeño del Órgano de Fiscalización Superior del Congreso de Estado.
Especialmente tarde, cuando desde el inicio de la LX Legislatura se ha solicitado una revisión al desempeño de ese organismo que ha sido cuestionado no sólo por considerársele un “garrote político”, sino por muchas otras irregularidades.
Esta columna ha sido puntual seguidora de yerros y excesos cometidos en nombre del OFS.
Desde el 12 de diciembre de 2010, La Rueda del Infortunio destacó la falta de “un proceso de transición de ningún sentido: ni ordenado ni desordenado, no ha habido un diálogo para la entrega, ni han entregado ni medio papel de manera oficial”, a propósito del proceso de entrega–recepción.
Y desde entonces, fue una voz en el desierto, porque ningún representante del Poder Legislativo asumió su papel de vigilante, especialmente en un área tan delicada como el OFS.
Una semana después, La Rueda del Infortunio evidenció las intenciones de “escarmentar a todos los alcaldes no han podido o no han querido sujetarse a las reglas del Órgano de Fiscalización Superior”.
Esa ocasión recordamos los lamentables casos de acusación de “peculado y fraude” en contra de los ex alcaldes Alex Ortiz Zamora y Antonio García Espejel (de Apizaco y Calpulalpan, respectivamente) quienes, unas semanas después fueron exonerados, porque el OFS integró deficientemente los expedientes.
Ya desde esa ocasión se puso en entredicho la credibilidad del OFS. Particularmente porque había otros municipios que no habían presentado sus cuentas de todo su trienio y no obstante no fueron observados por esa instancia.
Y sin embargo no hubo una voz, un solo diputado que solicitara una auditoría a su ente auditor.
En los primeros días de febrero de 2011, esta columna señaló: “Es descarado que, a pesar de los reportes dados a conocer por el propio OFS, en los que más del cincuenta por ciento de los municipios habían reprobado sus cuentas antes de finalizar el 2010, sólo seis hayan sido denunciados ante la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE), pues de enero a agosto no rindieron sus cuentas”.
Luego, el 27 de marzo, desde esta misma columna se dijo: “No obstante que con bombo y platillo el ex gobernador de Tlaxcala, Héctor Israel Ortiz Ortiz, inauguró el inmueble del nuevo nosocomio [el hospital General de Huamantla] apenas el 14 de enero pasado, a dos meses de distancia aparecen ya ‘severas irregularidades’”. Y aunque se cuestionó el proceder del OFS, tampoco hubo un sólo congresista que levantara la mano frente a estas evidencias.
Otra muestra de la falta de seriedad legislativa se dio en abril de 2011, cuando desde este espacio se cuestionó: “Resulta lamentable que un alcalde –José Rodríguez Muñoz, de Contla– pida explicaciones al titular del OFS respecto a la falta de inventarios y estados financieros de las pasadas administraciones, así como el procedimiento y plazos de la entrega–recepción, pues hasta el momento no existe certidumbre jurídica, ni para los que se fueron ni para los que llegaron, sobre un tema que ya tendría que haber concluido”.
Y nuevamente, el silencio desde el palacio Legislativo se sintió implacable.
El 26 de junio del año pasado, este mismo espacio se avocó a analizar la postura de alcaldes priístas “para destituir al titular del Órgano de Fiscalización (OFS), Crispín Corona Gutiérrez, debido a que presuntamente ha ejercido ‘hostigamiento y presiones’ en contra de ellos para aprobarles sus cuentas públicas”. Pese a ello, nunca hubo una voz desde el Congreso para atender este reclamo.
A mediados del año anterior, desde esta tribuna se cuestionó: “a pesar de que en las declaraciones [Alejandro] Aguilar López asegura que la LX Legislatura procederá con mano dura en contra de los ayuntamientos vigentes que incumplan con la presentación oportuna de sus cuentas públicas, hoy quedan serias dudas para confiar en el OFS que ha sido evidenciado como un instrumento de control y represión política. El fantasma de que dicho organismo nuevamente se convierta en lo mismo, lo deja como un órgano parcial, inútil, inservible”.
Sin embargo, no hubo voces de legisladores que ofrecieran la corrección de esta percepción.
Y por si fuera poco, el 3 de junio del año pasado, se dijo desde esta tribuna: “Sorprendente. Sencillamente sorprendente resultó, a estas alturas la acusación que hizo el dirigente estatal del Partido Revolucionario Institucional, Ernesto García Sarmiento, de que el Órgano de Fiscalización Superior (OFS) y su titular –Crispín Corona Gutiérrez– son “el brazo represor” del panismo–orticismo”.
Al respecto, ni los diputados priístas dijeron esta boca es mía y mucho menos actuaron en consecuencia.
Sobre ese particular, una semana después, La rueda del infortunio fue puntual: “el Órgano de Fiscalización Superior (OFS) es un ente de interés público, por supuesto que está obligado a informar, especialmente cuando “no queremos que se utilice al OFS como un arma política, sino que cumpla con sus obligaciones, con sus expectativas y cambiemos esa imagen de que cuando queremos exhibir a alguien se hace uso de él”, según palabras del presidente de la Comisión de Finanzas y Fiscalización del Congreso del Estado, José Alejandro Aguilar López”.
Pero desde entonces quedó una duda lacerante: ¿qué hicieron al respecto los señores diputados?
Hace un año, en agosto de 2011, se analizó lo siguiente “No resulta fácil entender el mensaje que envía el Congreso del Estado a la sociedad en general con este dictamen en el que, por unanimidad de votos, los integrantes de la Comisión de Finanzas y Fiscalización del Congreso del Estado, dieron por concluido el caso de las acusaciones del diputado del Partido del Trabajo, Gregorio Cervantes Díaz, en contra del auditor del Órgano de Fiscalización Superior, Crispín Corona Gutiérrez”.
De nueva cuenta, sólo testificamos el silencio de los señores legisladores.
Luego, en octubre de ese mismo año quedó asentado lo siguiente: “Como en una película surrealista, los tlaxcaltecas somos testigos de la inoperancia que acusa un Órgano de Fiscalización Superior (OFS) inservible e ineficaz”.
“Con pasmosa falta de vergüenza, el titular de dicha dependencia, Crispín Corona Gutiérrez, da a conocer que las cuentas públicas de doce municipio, correspondientes al ejercicio fiscal 2010 fueron reprobadas, cuando estamos a sólo dos meses de comenzar con el ejercicio 2012”.
¿Sabe el lector de alguna acción emprendida por los legisladores para corregir estas inconsistencias?
En la columna titulada “La escandalosa aplicación de la Ley”, se escribió: “qué dirá el Órgano de Fiscalización Superior sobre los adeudos del orden de los 70 millones de pesos que podría tener el ayuntamiento de Huamantla, si ninguna de las tres cuentas públicas de la administración 2008–2011 fue aprobada y a pese a ello no hay anuncios, hasta ahora, de que se siga una investigación exhaustiva sobre el caso Huamantla”.
Sobre este particular nunca hubo una respuesta por parte de los Legisladores locales.
Ya en abril de este año, esta columna cuestionó: “Quién sabe cuál es la imagen que pretenden transmitir al electorado tlaxcalteca los legisladores pese a los reclamos sociales de transparencia y rendición de cuentas, si persisten en la idea de mantener a un OFS obsoleto y con una imagen de corrupción y desaseo”.
“Ahí está el dicho del secretario administrativo del Congreso local, Fabricio Mena Rodríguez, quien se quejó porque la instancia que dirige no ha podido sancionar a alcaldes incumplidos, porque ‘el Órgano de Fiscalización Superior (OFS) no aplicó más o bien condonó algunas sanciones’”.
Aunque parezca repetitivo. Tampoco en esa ocasión hubo respuesta legislativa.
Pese a todo el cúmulo de pruebas, los únicos que tienen la culpa de haber llegado a este extremo de lo ya se conoce como “la cloaca”, son los diputados, que desoyeron los constantes reclamos para revertir lo que pasaba en el OFS.
Por eso, resultó tardía la solicitud de auditoría. Esperamos que no resulten tardías las acciones que se tomen para solucionar este desaseo al interior del OFS.