26 septiembre, 2012
Por la REDACCIÓN
El presidente municipal de Huamantla, Carlos Ixtlapale Gómez, solicitó al Congreso del estado la autorización para que su municipio contraiga deuda pública para financiar el programa de ahorro de energía, a través del cual se pretenden cambiar las lámparas del alumbrado público municipal.
La solicitud del alcalde se da en medio de observaciones realizadas por el Órgano de Fiscalización Superior (OFS), cuyo titular Luciano Crispín Corona, informó apenas la semana pasada que existen irregularidades administrativas por 45 millones de pesos durante el ejercicio fiscal de este año.
Además, el presidente municipal tiene un retraso en la entrega de cuentas públicas al OFS por más de cuatro meses, y dentro de éstas no ha entregado información referente al padrón de proveedores, la plantilla de personal, el organigrama del ayuntamiento, el tabulador de sueldos y la priorización de obra pública.
Por si fuera poco, tiene un avance del 10 por ciento en la elaboración de su presupuesto 2011 en base a resultados, por lo cual ya enfrenta una denuncia penal ante las autoridades locales.
Pese a ello, Ixtlapale Gómez señala que la contratación de deuda pública para poner en marcha el programa de cambio de lámparas, reflejará un ahorro del 50.32 por ciento de los consumos de energía eléctrica que se pagan a la Comisión Federal de Electricidad (CFE), y que tales ahorros servirán para cubrir la contratación del financiamiento.
En su solicitud al Congreso local, el alcalde afirma que ya tiene la autorización del cabildo, según el acta de la octava sesión extraordinaria de fecha 11 de mayo de 2011.
Para justificar la contratación de deuda pública, Carlos Ixtlapale indica que el consumo de energía eléctrica en Huamantla se ha convertido en una carga excesiva para las finanzas del ayuntamiento, y que ello hace “inviable” poder cubrirla, pues distrae recursos del municipio de otros programas de beneficio y desarrollo social.
También sostiene que representa un triple perjuicio para los habitantes de Huamantla, debido a que el pago se tiene que realizar aunque las lámparas estén apagadas y fuera de servicio; no sólo no hay luz, sino que además se tiene que pagar la luz que no hay; y la falta de luz incrementa los niveles de delincuencia.
Entre los “grandes beneficios” que el cambio de lámparas generaría, argumenta, destaca que no sólo se ayudaría a salvaguardar las finanzas del municipio, sino que también se disminuirían los niveles de delincuencia en Huamantla.