26 agosto, 2012
Por la REDACCIÓN
César Martínez Rodríguez es un joven originario de San Francisco Tetlanohcan que está convencido de que las grandes cosas parten de grandes sueños, y cualquier logro es doblemente valorado cuando existe una recompensa adicional que no se espera.
Esa reflexión la vivió en carne propia el pasado 13 de agosto, cuando el Gobierno de Tlaxcala lo condecoró con el Premio Estatal de la Juventud 2012, en el rubro de logro académico, ya que durante su trayectoria escolar ha sido un estudiante participativo y destacado.
El galardonado confesó que no creyó que la administración estatal reconociera su labor, ya que la realiza para crecer, primero en su ámbito personal y familiar, y para contribuir a mejorar su entorno.
“Las grandes cosas parten de grandes sueños, yo soñé con ser médico y lo he logrado, pero ahora veo que existe un Gobernador decidido y comprometido con la juventud, y eso ayudará a muchos jóvenes a creer en sus sueños porque verán que tienen apoyos y estímulos como el que yo recibí”, externó.
César, al igual que otros cinco jóvenes tlaxcaltecas destacados, recibió de manos del jefe del Ejecutivo local, Mariano González Zarur, el Premio Estatal de la Juventud 2012, que consistió en un apoyo económico de 12 mil pesos y una computadora portátil.
“Yo soy una persona que trabaja y lucha por sus anhelos, provengo de una familia humilde que me enseñó a luchar y a esforzarme todos los días, pero también me siento motivado al saber que tenemos a un Gobernador en Tlaxcala que se ha interesado en apoyar a los jóvenes y en reconocer el trabajo que hacemos”, puntualizó.
De paso, compartió que desde hace tiempo requería una computadora personal, la cual le obsequió el Gobierno de Tlaxcala; “la verdad agradezco mucho este estímulo porque me facilitará mucho mi trabajo académico”.
Pese a obstáculos, César logró estudiar Medicina
Desde niño, César deseó ser médico y a pesar de las carencias económicas de su hogar se esforzó por concluir, en 2009, la carrera de Medicina en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP).
El joven, de 27 años de edad, refirió que para apoyarse en sus estudios universitarios vendió paletas en el transporte colectivo de la angelópolis, pues sus padres Francisco Martínez Salazar y Rosa Rodríguez Rodríguez, quienes son campesinos, le inculcaron el valor del trabajo para ganarse el sustento.
Igualmente, se empeñó por alcanzar promedios arriba del nueve y participar en distintos eventos académicos y de investigación, cuyos frutos fueron ser miembro del Programa Nacional de Becas para la Educación Superior (Pronabes-BUAP) en 2008, y recibir un estímulo económico del Gobierno de Puebla por haber logrado el primer lugar en la Expo ciencias Regional Puebla-Tlaxcala en 2007, por mencionar algunos.
César es el penúltimo de ocho hermanos, además de ejercer su carrera, su anhelo es incursionar en la ciencia como investigador, debido a que le gusta ayudar a la gente en situaciones vulnerables, como a enfermos con patologías extrañas y a los niños.
Actualmente realiza sus prácticas profesionales en un dispensario de la sierra de Puebla, en la comunidad Xochicuautla, municipio de Ahuacatlán. Para arribar a ese lugar tiene que caminar una hora a pie.
“La mejor satisfacción que tengo cuando atiendo a mis pacientes es ver que tienen mejorías, que se curan, que puedo ayudarles porque muchas personas carecen de recursos para poder recibir una consulta médica”, aseveró.
Afirmó que aún tiene varias metas profesionales que cumplir por lo que continuará preparándose, entre ellas se encuentra realizar un doctorado, enfocado a los estudios científicos y poner en alto el nombre Tlaxcala a nivel nacional e internacional.
Finalmente, el académico se comprometió a transmitir su experiencia a las nuevas generaciones, porque no duda que varios niños y niñas tlaxcaltecas tienen el potencial para alcanzar sus sueños profesionales.