POLICÍA INGRATA

20 agosto, 2012

Desde la REDACCIÓN

Sería importante hacer una revisión a los cuerpos policiacos de los 60 municipios de la entidad, para darse cuenta de cómo están administrando la seguridad de sus habitantes y seguramente, encontraremos marcadas deficiencias en este rubro.

Y es que la decisión del gobernador Mariano González Zarur, de retirarle la policía al municipio de Tlaxcala, tiene varias razones que deben remarcarse como es el incremento de delitos en la capital.

Tan sólo los propios boletines de prensa que la Secretaría de Seguridad Pública del Estado (SSPE), de la Procuraduría General de la República (PGR) y de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) informan sobre los delitos que ocurren en la capital.

Sin embargo, hasta hace uno par de años era mínima la información que salía de las dependencias para reportar algún ilícito en dicho municipio. En este sentido, González Zarur tuvo conocimiento -según se rumora- de que la policía capitalina era un desorden.

Por esta razón, decidió que la SSPE retomara las acciones de vigilancia, toda vez que el malestar es generalizado como el de algunos comerciantes del centro de la capital, quienes han sido víctimas de sinnúmero de atracos.

Sobre este punto, el alcalde Pedro Pérez Lira ahora intenta crear una cortina de humo frente a un hecho que es delicado como es el tema de la seguridad y por lo tanto, busca influir mediáticamente al hacer creer que González Zarur actuó arrebatadamente.

Lo anterior, es un ejemplo de que las cosas andan mal dentro de la mayoría de las corporaciones policiacas de la entidad, donde se utilizan las patrullas como transporte familiar y otros excesos.

Una vez más, muchos ciudadanos se pronuncian porque desaparezcan las policías municipales y se dé paso a un mando único, con el objeto de comenzar a tener una corporación sería que le permita a los habitantes vivir con tranquilidad.

¿Partida por estrés?

Por cierto, sería importante que Pedro Pérez Lira aclare a la opinión pública si destina dentro del presupuesto del ayuntamiento capitalino, una partida denominada “estrés por trabajo” para algunos regidores que se sienten muy tensos dada su “intensa actividad”.

Pobrecitos regidores tanto que trabajan por el bienestar del muncipio.

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