EGOS

26 agosto, 2012

Escribe EDGAR R. CONDE CARMONA

(edgarconde@indicemedia.com.mx / www.twitter.com/su_excelencia

Era normal y natural la postura que asumió Crispín Corona Gutiérrez, auditor del Órgano de Fiscalización Superior del Congreso del Estado, al exigirle al diputado local, Gregorio Cervantes Díaz que, en sus señalamientos, “presente pruebas”.
Era lo que menos se podía esperar. Sin duda.

“Creo que el paso a seguir, no del diputado que haya hecho la declaración, sino de cualquier diputado, servidor público y ciudadano, si tiene pruebas que las presente porque es bien fácil acusar, probar será otra cosa” (sic).

En su dicho, sin embargo, Crispín Corona Gutiérrez se asume no como víctima sino como actor definitivo de carreras y futuros.

Por eso, literal, señala: “no voy a ser colchón” para que otro personaje de la vida pública siga ascendiendo o tenga popularidad.

Y en esta feria de egos, ya es imposible determinar a quién creer: si al diputado Gregorio Cervantes Díaz o al auditor Crispín Corona Gutiérrez.

Porque después de todo, con las declaraciones de ambos personajes, no hay duda que los dos están en busca de reflectores que les permitan mantenerse en el ánimo ciudadano.

Y lo más sano es que ante escaramuza entre los dos personajes, haya alguien, al interior del Congreso del Estado que asuma con inteligencia y cordura para detener es intercambio de dimes y diretes.

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