AMLO VS PEÑA: NUEVA ELECCIÓN

05 julio, 2012

Escribe ALEXIA BARRIOS G.

Suponiendo, en caso netamente hipotético, que los abogados del Movimiento Progresista lograran documentar de manera contundente que 25% de las casillas hubo irregularidades previstas por el COFIPE y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) para anular toda la elección presidencial, desde este momento sería muy sano que simpatizantes y seguidores de Andrés Manuel López Obrador y Enrique Peña Nieto se pusieran a trabajar en el análisis prospectivo correspondiente.

Para empezar, como lo apunta hoy Raymundo Rivapalacio, este escenario no se descarta. Aquí mismo, el 8 de noviembre de 2011, en tesis que luego coincidieron otros analistas y que hoy se vuelve a retomar, se apuntó que la ofensiva del PAN y PRD para la nulidad de las elecciones en Michoacán era un ejercicio para el 2012.

Entonces recordé que “al respecto, sólo hay que remitirse al juicio de revisión constitucional electoral del 29 de diciembre de 2000, cuando históricamente, el TEPJF echó atrás una elección de gobernador: el caso Tabasco, bajo el apego de la ‘nulidad abstracta’. En ese entonces, PAN y PRD caminaron juntos para exigir que se anulara la elección dadas las irregularidades detectadas durante el proceso, principalmente la intervención del mandatario Roberto Madrazo Pintado y de todo el aparato de gobierno estatal”.

Para PRD y PAN, en aquella controversia, argumentaron que influyeron en los resultados de los comicios varios factores como la compra del voto, la inequidad en el acceso a los medios de comunicación, quema de papelería electoral y apertura ilegal de paquetes electorales. O sea, los mismos argumentos que en el 2006 también se expusieron de parte de la otrora Coalición por el Bien de Todos y que hoy mismo están empujando los partidos del Movimiento Progresista.

Asimismo, expuse “no fue el único caso, y aunque por diferentes causales, el 29 de octubre de 2003, el TEPJF anuló la elección para gobernador por el estado de Colima, en la que el priista Gustavo Vázquez había resultado ganador, ya que consideró que el entonces gobernador Fernando Moreno Peña intervino de manera indebida en favor del mismo, además de hacer uso indebido de los programas de gobierno y de las policías judicial y preventiva estatales”.

Ahora, bien, suponiendo que la demanda del Movimiento Progresista prospere y todas denuncias en redes sociales sean verificadas, que toda la narrativa de los coristas del fraude sean legalmente correctas y que el TEPJF no tenga más opción que anular el proceso y repetir la elección, lo que sin duda llevaría tanto a PRI y sus aliados y al PRD con los suyos a postular (de seis meses a un año) a sus mismos candidatos.

Si esto pudiera ocurrir, ¿Qué tanto habría afectado a uno y otro candidato el “conflicto postelectoral” actual?

Uno, ¿Afectó más a EPN o AMLO el que se haya rechazado el primer y segundo conteo de votos por parte del IFE?

Dos, ¿Afecto más a EPN o AMLO el que se haya tenido que repetir el mismo discurso y casi la misma actitud de parte de las izquierdas luego del fallo del 2006?

Tres, ¿Afectó o benefició más a EPN o AMLO el que salieron grupos sociales y del #YoSoy32 a las calles del DF y otras ciudades a denunciar el “fraude” y la “imposición”?

Cuatro, ¿Afectó o benefició más a EPN o a AMLO el que algunos apasionados en las redes sociales y en las calles se hayan dedicado a insultar a quienes votaron por el PRI –más de 18 millones de ciudadanos— como “pendejos”, “analfabetas”, “corruptos”, “hambrientos”, “desmemoriados”, “masoquistas”, “estúpidos”, “vendidos”?

Cinco, ¿Afectó o benefició a EPN o AMLO las narrativas de denuncia de los operativos “carrusel” o de las tarjetas de Soriana o Monex como ejemplo de la compra conciencias?

Seis, ¿Afectó o benefició a EPN y AMLO que gran mayoría de encuestadoras hayan “sobrevalorado” la ventaja de Peña Nieto durante meses y al final la diferencia con el segundo lugar fuera mucho menos? ¿Los zalameros son útiles o inútiles?

Siete, ¿Afectó o benefició a EPN y a AMLO la “actitud institucional” con que se condujeron los gobernadores electos de Tabasco, Morelos, Jalisco, Chiapas, Guanajuato, Yucatán y el GDF para saludar y felicitarse mutuamente con Enrique Peña Nieto? ¿Y cómo creen que operarán ahora los gobernadores y legisladores electos, si ellos están bien cómodos con sus triunfos?

Ocho, ¿Afectó o benefició a AMLO y EPN el que jefes de Estado y de Gobierno, incluyendo de perfiles socialistas o de izquierda, se hayan anticipado a felicitar a Peña Nieto por “su triunfo” y se hayan dado los primeros pasos para una conciliación?

Nueve, ¿Afectó o benefició a AMLO y EPN que el PAN haya reconocido su derrota y su “tercer lugar” nacional, por lo que en caso de que se repita la elección presidencial no tendría candidato fuerte en este momento? ¿Y qué tal si el PANAL se suma a EPN en una elección repetida?

Diez, ¿Afectó o benefició a AMLO y EPN que haya quienes ya se asumieron como futuros legisladores federales o piezas claves para la reconfiguración del escenario en el 2018?

Dejo estas interrogantes para conocimiento de todos. Y sí, me gustaría que hubiera la anulación del proceso, que sería algo así como “la segunda vuelta”. Quien gane, sin duda, tendría más votos y legitimidad que en este proceso tan viciado y tan estridente, en redes sociales.

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